Una impresionante librada de la muerte tuvo el conductor de una camioneta de trabajo durante las primeras horas de este día, luego de protagonizar una estrepitosa volcadura sobre la Carretera Federal 307, en el tramo que conecta la zona sur con el norte de la Riviera Maya.
A pesar del grado de destrucción en el que terminó el vehículo, el tripulante logró salir caminando de la unidad con únicamente golpes contusos, en un hecho que los cuerpos de emergencia calificaron como una auténtica jugada del destino.
El aparatoso accidente vial tuvo lugar en el carril con dirección de sur a norte, justo a la altura de las instalaciones del Hotel Dorado Seaside.
De acuerdo con las primeras investigaciones realizadas por los peritos de tránsito y los reportes preliminares de las autoridades en el sitio, dos factores clave se combinaron para desencadenar el siniestro: el exceso de velocidad al que transitaba la unidad y la deficiente iluminación que prevalece de manera constante en ese tramo de la carretera federal.
El peritaje inicial señala que el conductor circulaba sobre el carril de alta velocidad cuando, al llegar a la altura de un retorno, la falta de visibilidad provocó que no calculara bien la distancia e impactara directamente una de las llantas contra el borde del camellón central.
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El fuerte golpe hizo que el guiador perdiera por completo el control del volante. La camioneta, una Chevrolet Tornado en color blanco, salió proyectada descontroladamente hacia su derecha, abandonó la cinta de rodamiento y dio varias vueltas de campana hasta terminar incrustada entre la densa maleza a la orilla del camino.
A pesar de lo estrepitoso del impacto y de la posición final del vehículo, el automovilista, quien viajaba completamente solo, logró mantener el conocimiento. Tras verificar que no presentaba heridas de gravedad, logró salir por sus propios medios del habitáculo.
Una vez a salvo a un costado de la vía, marcó de inmediato al número de emergencias 911 para reportar lo sucedido y solicitar asistencia médica.
Al sitio arribó a los pocos minutos una ambulancia de una empresa privada. Los paramédicos atendieron de inmediato al lesionado en el lugar; tras una valoración minuciosa, confirmaron que no requería traslado hospitalario de urgencia.
Los socorristas remarcaron que el uso correcto del cinturón de seguridad y la activación de las bolsas de aire fueron determinantes para salvarle la vida. Finalmente, la Guardia Nacional ordenó el traslado del vehículo al corralón.