Camioneros, choferes y operadores de unidades de mudanza, cajas secas, paquetería y rabones manifestaron su inconformidad ante lo que consideran una práctica recurrente por parte de agentes de Tránsito que se ubican en accesos a la ciudad, como la avenida José López Portillo y el libramiento de la carretera 180, para cobrarles por presuntas faltas.
Los transportistas, quienes recorren largas distancias por el país y la Península de Yucatán, afirmaron que, en caso de ser detenidos, las sanciones económicas pueden alcanzar hasta los 3 mil pesos.
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“Estamos hartos. Desde hace tres años este problema se ha intensificado. De esto vivimos y cada vez que venimos a la ciudad nos detienen con cobros de mil, dos mil o tres mil pesos, es una carga muy pesada. Algunos compañeros incluso señalan que ciertas empresas tienen acuerdos con los agentes”, expresó una persona conocida como “El Bolas”.
Conductores señalaron que los oficiales suelen ocultarse entre calles secundarias de la López Portillo para interceptarlos y presionar con supuestas faltas.
Subrayaron que realizan trayectos desde diversas regiones del país, incluyendo el centro, la capital y entidades del norte. En esos recorridos enfrentan múltiples riesgos, como robos en carretera, presencia de grupos delictivos, accidentes y, al llegar a su destino, posibles sanciones informales en retenes antes de la descarga de mercancía.
El último obstáculo al arribar a Cancún, señalaron, son los cobros irregulares atribuidos a agentes de Tránsito, con la agravante de que presuntamente existe un trato diferenciado entre empresas. Algunas unidades cuentan con supuestos permisos o acuerdos que les permiten circular sin contratiempos, mientras que otros transportistas quedan expuestos a revisiones y sanciones económicas. Los operadores afirmaron que esta dinámica se ha vuelto más evidente desde hace aproximadamente tres años, lo que ha derivado en la gestión de autorizaciones cuya naturaleza desconocen.
“Las empresas tuvieron que intervenir de alguna manera; cuando ven los vehículos rotulados ya no nos detienen, pero si la unidad no cuenta con esos arreglos, somos afectados con cobros. Algunos compañeros han tenido que entregar parte importante de su salario por el traslado. Es frustrante que, a metros de llegar a descargar, ocurra esto”, relató un chofer que pidió reservar su identidad.
En las pensiones donde descansan entre viajes, incluso en espacios donde colocan imágenes de la Virgen de Guadalupe y otras figuras religiosas, los conductores comentan entre bromas que recurren a la fe para evitar accidentes y también posibles cobros, lo que refleja la preocupación que existe en el gremio.
De acuerdo con el testimonio del operador conocido como “Scooby”, las ciudades donde los cobros serían más elevados son Cancún y Playa del Carmen. En el resto del estado, aseguraron, la situación es menos severa, aunque no deja de representar un impacto económico significativo.
Otros choferes refirieron que en algunos casos son desviados hacia calles aledañas en zonas irregulares sobre la López Portillo, donde presuntamente se realizan revisiones fuera de la vista pública. También indicaron que estas prácticas ocurren en algunos tramos de la propia avenida, en gasolineras, acotamientos e incluso en la autopista con dirección a Leona Vicario.