En Yucatán, donde durante la temporada de calor y quemas de monte las serpientes suelen acercarse a zonas habitadas, por lo que saber distinguir entre una víbora y una culebra puede ser clave para actuar con precaución, evitar accidentes y no matar especies inofensivas que cumplen un papel importante en el ecosistema.
La principal diferencia es que las víboras sí son venenosas, mientras que las culebras generalmente no representan un peligro para las personas.
De acuerdo con Nathional Geografic, las víboras suelen tener una cabeza más ancha y triangular, a veces con el hocico ligeramente puntiagudo, mientras que las culebras presentan una cabeza más redondeada y menos diferenciada del resto del cuerpo.
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Otro rasgo que puede ayudar a identificarlas son los ojos. Las culebras suelen tener pupilas redondas y amplias, mientras que las víboras tienen pupilas verticales, similares a las de un gato.
Sin embargo, especialistas advierten que este detalle puede ser difícil de notar, sobre todo en condiciones de poca luz o si el animal está en movimiento.
También existen diferencias en la forma del cuerpo. Las culebras suelen ser más delgadas, largas y estilizadas, mientras que las víboras tienen un cuerpo más robusto, una cola más corta y patrones de escamas más marcados, especialmente dibujos en zig-zag o manchas oscuras.
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A nivel científico, el término víbora se utiliza para especies de la familia Viperidae, donde se encuentran serpientes venenosas como la cascabel. En cambio, las culebras pertenecen principalmente a la familia Colubridae, que agrupa a la mayoría de las especies inofensivas.
Especialistas señalan que distinguirlas no siempre es sencillo, sobre todo cuando se observan entre la maleza, durante la noche o de manera repentina.
Por ello, ante cualquier avistamiento, la recomendación es no intentar atraparlas ni matarlas, mantener distancia y reportar su presencia a Protección Civil o a grupos especializados en rescate de fauna silvestre.