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Yucatán

En domingo disminuyen las llamadas a la Línea Mujer en Yucatán, pero no la violencia: muchas víctimas quedan atrapadas en casa con su agresor

Los registros de salud pública indican que, en promedio, alrededor de 40 mujeres al día reciben atención médica por lesiones asociadas a violencia en Yucatán.

El día familiar puede ser el más peligroso: la Línea Mujer detecta menos llamadas de auxilio en el séptimo día de la semana
El día familiar puede ser el más peligroso: la Línea Mujer detecta menos llamadas de auxilio en el séptimo día de la semana / Por Esto!

El día en que menos suena el teléfono puede ser el día más difícil para muchas mujeres. En la estadística interna de la Línea Mujer, el domingo aparece como la jornada con menor número de llamadas. No significa menos violencia. Significa menos posibilidad de pedir ayuda. “Probablemente están en casa, conviviendo con su generador de violencia”, explica Myriam Estrada Castillo, subdirectora de Atención a las Violencias del Instituto de las Mujeres del Ayuntamiento de Mérida.

El número 800-455-76-72 funciona las 24 horas, todos los días. Es el primer contacto para mujeres que viven violencia psicológica, física, económica o sexual. Detrás del auricular no hay operadores improvisados: hay abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales especializadas en violencia de género que valoran riesgos, canalizan casos penales y dan seguimiento integral.

El contexto explica por qué esa línea es indispensable.

Antecedentes negativos

En 2025, Yucatán registró 10 feminicidios, la cifra más alta documentada en la entidad desde la tipificación del delito. Aunque el estado mantiene una de las tasas más bajas de homicidio general del país, la violencia de género no sigue esa misma lógica.

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Los registros de salud pública indican que, en promedio, alrededor de 40 mujeres al día reciben atención médica por lesiones asociadas a violencia en la entidad. A ello se suman llamadas de emergencia al 911 por violencia familiar y contra la mujer que se contabilizan cada mes en el reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp).

Pero las cifras no siempre capturan lo esencial: muchas mujeres no reconocen que viven violencia hasta que alguien les explica que los celos extremos, el control del dinero, las humillaciones constantes o el aislamiento también son agresiones. “La violencia siempre ha existido. Ahora tiene nombre”, señala Estrada Castillo. Nombrarla es el primer paso.

El ciclo que cuesta romper

En el Instituto no se habla sólo de denuncias; también se habla de procesos. La valoración de riesgo clasifica los casos en cuatro niveles: bajo, moderado, grave o extremo. Si se detecta violencia grave o extrema, el aviso a la Fiscalía es obligatorio.

También existen recaídas. Especialistas en violencia de género sostienen que una mujer puede regresar hasta siete veces con su agresor antes de romper definitivamente el vínculo. No es debilidad; es una combinación de dependencia económica, manipulación emocional, presión familiar y miedo.

Muchas veces la familia refuerza la normalización con frases como “no aguantas nada”. Otras, la idealización inicial de la pareja dificulta identificar señales tempranas.

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La violencia no termina en la mujer. Hijas e hijos son víctimas indirectas. Por eso el Instituto amplió la atención a niñas y adolescentes, con psicólogas especializadas por grupo etario y protocolos para tratar trauma complejo.

Resignificar el amor

Entre las acciones preventivas destacan talleres de resignificación del amor y fortalecimiento de autoestima. El indicador más visible de avance terapéutico, dicen las especialistas, es cuando una mujer reconoce que puede sostenerse por sí misma.

Porque la violencia no sólo golpea el cuerpo: erosiona la identidad.

En una ciudad reconocida por sus indicadores de seguridad pública, el desafío no es únicamente contener el delito visible, sino también romper el silencio doméstico. Y ese silencio, muchas veces, comienza un domingo.