Yucatán

“El Niño” amenaza con cambiar el clima de Yucatán; prevén menos lluvias y más calor hacia finales del 2026

Para la Península de Yucatán, el pronóstico implica una disminución de las precipitaciones a partir de julio, condición que podría extenderse durante la primavera de 2027.

Anticipan sequía, temperaturas extremas y alto riesgo de incendios para los próximo meses
Anticipan sequía, temperaturas extremas y alto riesgo de incendios para los próximo meses / Por Esto!

Yucatán podría enfrentar un panorama de menos lluvias, temperaturas más elevadas y un mayor riesgo de incendios forestales durante los próximos meses y a lo largo de 2027, si se consolida el fenómeno climático de El Niño, cuyo desarrollo es considerado altamente probable por organismos meteorológicos nacionales e internacionales.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) coinciden en que El Niño ya comenzó a establecerse en el océano Pacífico ecuatorial y continuará fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) estima incluso una probabilidad del 63% de que alcance la categoría de muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027, mientras que la posibilidad de que el fenómeno permanezca activo durante el invierno supera el 95%.

El investigador Jorge Zavala Hidalgo, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, explicó que, aunque aún existe incertidumbre sobre la intensidad definitiva del evento, prácticamente es un hecho que El Niño se manifestará durante la segunda mitad del año.

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Para la Península de Yucatán, el pronóstico implica una disminución de las precipitaciones a partir de julio, condición que podría extenderse durante la primavera de 2027. Aunque continuará la temporada de lluvias, éstas serían inferiores al promedio histórico, favoreciendo periodos más prolongados de calor y sequía.

Mayor calor en la Península

Los especialistas advierten que la reducción de nubosidad y de precipitaciones suele traducirse en un aumento de las temperaturas máximas. Un antecedente reciente ocurrió en 2024, cuando gran parte del país, incluida la Península, registró una combinación de calor extremo y déficit de lluvias que afectó cultivos, elevó el consumo de agua potable y favoreció la aparición de incendios forestales.

En Yucatán, este escenario adquiere especial relevancia debido a que el estado depende en gran medida de la lluvia para la recarga del acuífero, principal fuente de abastecimiento de agua para la población. Una temporada con menores precipitaciones también impacta la actividad agropecuaria y aumenta el estrés hídrico en la vegetación.

Zavala Hidalgo señaló que otro de los efectos esperados es un incremento en el riesgo de incendios forestales, especialmente durante los primeros meses de 2027. La combinación de vegetación seca, altas temperaturas y menor humedad crea condiciones propicias para la rápida propagación del fuego.

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A ello se suma el deterioro en la calidad del aire. El aumento de incendios incrementa la presencia de partículas contaminantes y favorece la formación de ozono troposférico, fenómeno que puede afectar tanto a la salud de la población como a los ecosistemas.

Huracanes más intensos

En materia de ciclones tropicales, el especialista precisó que el calentamiento del océano Pacífico aporta energía suficiente para favorecer procesos de intensificación rápida de algunos huracanes. No obstante, aclaró que este factor, por sí solo, no determina el número ni la trayectoria de los ciclones.

De acuerdo con la Conagua, durante años con El Niño suele disminuir la actividad ciclónica en el Atlántico -cuenca donde se ubica la Península de Yucatán-, mientras que aumenta en el océano Pacífico. Sin embargo, las autoridades subrayan que un menor número de ciclones no significa ausencia de riesgo, ya que basta el impacto de un solo sistema para provocar daños importantes.

Ante este panorama, especialistas recomiendan dar seguimiento a los avisos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional y reforzar medidas de prevención relacionadas con el uso responsable del agua, la protección contra las altas temperaturas y la prevención de incendios durante la temporada seca de 2027.