En el 2031, Yucatán tendrá más personas mayores de 60 años que niños menores de 12 –tres años antes de que ese mismo cruce demográfico ocurra en el resto del país, previsto para el 2034–, de acuerdo con el Programa Nacional de Población (PNP) 2026-2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación.
Envejecer más rápido trae consigo más casos de enfermedades como el Alzheimer: se estima que 20 mil yucatecos viven con esta enfermedad, el equivalente al 1% de la población adulta mayor del estado. Pero durante todo el 2024 se registraron oficialmente apenas 24 casos nuevos, y hacia agosto del 2025 sólo 12. Entre la cifra estimada y la cifra diagnosticada hay una brecha de miles de personas que probablemente viven con la enfermedad sin saberlo.
Este lunes 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer, esa brecha –entre quienes se estima que padecen la enfermedad y quienes reciben un diagnóstico formal– es el dato que debería encabezar la conversación, más que cualquier acto conmemorativo.
El estado envejece antes que el país
El PNP 2026-2030 coloca a Yucatán entre un grupo de cinco entidades –junto con Estado de México, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas– que llegarán en el 2031 al punto en que los adultos mayores superen en número a los menores de 12 años.
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Dentro de la Península, Yucatán es la entidad más adelantada en ese proceso: Campeche llegará a ese mismo escenario hasta el 2034, al parejo del país, y será la última de la región en hacerlo, en el 2039. A nivel nacional, las personas de 60 años y más pasarán de representar 13.24% de la población en 2026 a 24.12% en 2050, prácticamente el doble en 24 años, en un contexto de esperanza de vida que ya alcanza 75.85 años en México
El envejecimiento yucateco ya es visible en los censos: las personas de 60 años o más pasaron de 163,076 en el 2005 a 196,474 en el 2010 y a 289,035 en el 2020, según el Inegi. Mérida concentra cerca de la mitad de ese grupo –48%, casi 140 mil personas, equivalentes al 14.3% de los residentes de la capital–, de acuerdo con un análisis presentado por el psicogerontólogo Jorge Carlos Regla Villanueva.
El índice de envejecimiento de la ciudad –personas mayores por cada 100 menores de 15 años– pasó de 30 en el 2010 a 37 en el 2015 y a 70 en 2020, más del doble en una década.
La enfermedad que crece más rápido
El Alzheimer es la forma más común de demencia entre personas mayores: provoca pérdida progresiva de memoria, deterioro del pensamiento, cambios de comportamiento y, con el tiempo, pérdida de autonomía.
Según el neurólogo José Antonio García, en Yucatán se estiman 20 mil personas con la enfermedad, el 1% de la población adulta mayor del estado. Sin embargo, el registro formal es mucho menor: 24 casos confirmados en todo el 2024, y 12 hacia agosto del 2025, de los cuales el 70% correspondió a mujeres mayores de 65 años.
Esa diferencia entre la estimación y el registro no es exclusiva de Yucatán –el subdiagnóstico del Alzheimer es un problema reconocido a nivel internacional–, pero sí adquiere una urgencia particular en un estado que envejecerá más rápido que el resto del país.
Aún no existe cura para la enfermedad, aunque hay tratamientos, como los inhibidores de colinesterasa y la memantina en fases moderadas o avanzadas, que ayudan a manejar los síntomas cuando el diagnóstico llega a tiempo.
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Envejecer en la pobreza
El envejecimiento acelerado coincide con condiciones sociales que un reporte especializado describió, en el 2025, como una lucha diaria: más de 292 mil adultos mayores en Yucatán viven entre pobreza, abandono y sin acceso a derechos básicos. El propio Programa Nacional de Población retoma cifras nacionales que ilustran ese rezago: 28.8% de las personas de 65 años o más carece de seguridad social, y 29.3% de los adultos mayores sin jubilación vive en pobreza extrema.
El mismo reporte del 2025 señaló un incremento del 71.5% en un año en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson –una cifra que, por su magnitud, requiere confirmarse con la fuente primaria antes de publicarse, pero que apunta en la misma dirección que el resto de los datos: la demanda de atención geriátrica crece más rápido que la capacidad del estado para responder.
Un factor de riesgos a tratar
No todo en esta historia depende de la genética o de la edad. Investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) han documentado que uno de cada tres adultos mayores de 65 años en el estado padece pérdida auditiva discapacitante, una condición asociada no sólo con aislamiento, frustración y depresión, sino con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Es uno de los pocos factores de riesgo relacionados con la demencia que puede detectarse y tratarse a tiempo, si existe la infraestructura auditiva y geriátrica para hacerlo.
El Día Mundial del Alzheimer llega, este 21 de septiembre, a un estado que sabe con precisión cuándo empezará a envejecer más rápido que el resto de México, pero que todavía no tiene, según especialistas en política social, un presupuesto nuevo ni un plan estatal vigente diseñado específicamente para esa transición demográfica.