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Yucatán / Mérida

“El panucho es inocente”: nutrióloga de Yucatán llama a no satanizar la comida; recomienda regular su consumo

En el marco del Día Mundial contra la Obesidad, la nutrióloga Ileana Fajardo, indicó que el entorno alimentario ha cambiado de manera drástica, facilitando el acceso a comida rápida y bebidas azucaradas.

Alerta por obesidad en Yucatán: uno de cada dos niños en edad escolar presenta sobrepeso
Alerta por obesidad en Yucatán: uno de cada dos niños en edad escolar presenta sobrepeso / Por Esto!

En el marco del Día Mundial contra la Obesidad ( 4 de marzo) , Yucatán enfrenta desde el año pasado un escenario preocupante por el incremento sostenido de casos de sobrepeso y obesidad, tanto en población adulta como en niñas y niños. De acuerdo con datos del Consejo Estatal de Nutrición de Yucatán, citados por UNICEF, uno de cada dos menores en edad escolar en la entidad vive con esta condición.

Ante este panorama, la nutrióloga Ileana Fajardo, Maestra en Obesidad, Educadora en Diabetes y Docente de Nutrición en la Facultad de Medicina de la UADY, explicó a POR ESTO! que uno de los principales detonantes es la transición alimentaria, un proceso que ha desplazado la dieta tradicional hacia patrones de consumo dominados por productos ultraprocesados y de bajo valor nutricional.

Detalló que se ha abandonado progresivamente la alimentación basada en la milpa, maíz, frijol y calabaza, para sustituirla por productos industrializados, altamente calóricos y accesibles.

Indicó que el entorno alimentario ha cambiado de manera drástica, facilitando el acceso a comida rápida y bebidas azucaradas, mientras se reduce la disponibilidad y el consumo de opciones saludables. “Hoy resulta más rápido, y en ocasiones aparentemente más barato, comprar unas papas fritas y un refresco que preparar una comida casera y equilibrada”, señaló.

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La especialista explicó que este fenómeno está vinculado a los llamados “desiertos alimentarios”, espacios donde la comida saludable ha sido desplazada por opciones de baja calidad nutricional, lo que impacta directamente en los hábitos alimenticios y en el estilo de vida de la población.

Respecto a los mitos que rodean a la gastronomía yucateca, como la cochinita o los panuchos, Fajardo aclaró que estos platillos no son los responsables directos del problema.

El panucho es inocente”, afirmó, al recordar que estos alimentos han formado parte de la dieta tradicional durante generaciones, en épocas en las que no existía la actual sobreoferta de productos ultraprocesados.

Subrayó que anteriormente no se registraban los niveles actuales de obesidad y enfermedades asociadas. Platillos como caldos de verduras o sopas con pollo formaban parte de la alimentación cotidiana.

En ese sentido, enfatizó que no se trata de satanizar los antojitos, sino de regular su consumo, priorizando porciones pequeñas y una frecuencia esporádica.

En cuanto al consumo de refrescos embotellados, advirtió que representan una alta carga calórica y de azúcares, con una relación directa no sólo con la obesidad, sino también con padecimientos como diabetes y enfermedad por hígado graso.

Sobre el costo de la canasta básica, la nutrióloga consideró que una familia yucateca puede priorizar la nutrición sin afectar de forma significativa su economía, al optar por productos locales y de temporada en mercados, centrales de abasto, casas del pueblo o fruterías de colonias cercanas.

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“Somos una tierra que produce alimentos; eso es una ventaja”, señaló, al recordar que productos como cebolla, tomate, huevo, frijol, arroz y aceite cuentan con cierta protección en sus precios.

Añadió que lo que encarece la alimentación son precisamente los productos ultraprocesados y la comida rápida, por lo que recomendó fortalecer la preparación de alimentos en casa como una estrategia tanto de salud como de ahorro.

Fajardo también destacó que ha cambiado la percepción del peso en las infancias. Antes, niñas y niños delgados eran asociados con desnutrición, cuando en realidad los cuerpos infantiles son diversos. Lo fundamental, dijo, es educar desde temprana edad para que aprendan a integrar los elementos del plato del buen comer.

Reconoció, sin embargo, que persisten percepciones erróneas y que se requiere un trabajo amplio de reeducación alimentaria, mediante programas de comunicación en escuelas y unidades de primer nivel de atención, enfocados directamente en las familias.

Advirtió que la obesidad está estrechamente relacionada con enfermedades graves. Las afecciones del corazón encabezan las causas de muerte en el país, seguidas por diabetes, tumores y enfermedades hepáticas como la cirrosis.

Muchos de estos padecimientos saturan los servicios de salud, por lo que mejorar la alimentación de la población también es una medida preventiva para el sistema sanitario.

Subrayó que acciones de política pública, como la restricción de venta de productos ultraprocesados en escuelas, sí generan impacto, aunque parezcan medidas pequeñas.

En conclusión, la especialista llamó a no estigmatizar a las personas que viven con obesidad, al recordar que se trata de una condición multifactorial relacionada con el entorno, horarios laborales, acceso a alimentos, factores genéticos y metabólicos.

“Lo mejor que podemos hacer hoy es dejar de culpar y comenzar a mejorar los entornos, las decisiones y el acceso a alimentos saludables”, sentenció.