Las familias de Nunkiní participaron con mucha fe y devoción en la feria anual en honor al santo patrono San Diego de Alcalá que celebró 208 años. Como cada año, los devotos realizaron sus promesas y llegaron con obsequios que reparten a los visitantes de esta feria en Tierra de los Osos, que abarrotaron la parroquia y el centro de la ciudad.
Previo a la procesión, se llevó a cabo una misa que estuvo a cargo del párroco Helidoro Guijón Estrada, quien agradeció al santo patrono que, como todos los años, el atrio de la parroquia estuvo completamente abarrotado, incluso las familias no podían caminar en los pasillos debido a que llegaron de diferentes partes del camino real.
Al culminar la misa, los custodios procedieron a la preparación del altar del santo patrono para su procesión en el centro de la comunidad que también lució abarrotado. Los presentes se protegieron del sol con sombrillas, todos con profunda fe y devoción caminaron con la imagen, que también acompañó la embajadora de la feria que, junto con los estandartes que adornaron el recorrido, avanzaron hasta retornar a la parroquia principal.
Como cada año, decenas de familias, como la Flores Sosa, cumplieron sus promesas de repartir comida y refrescos a los visitantes que llegaron a esta fiesta. Desde temprana hora, el ambiente festivo se hizo sentir en la parroquia y en el centro de la comunidad, que lucieron completamente llenos de personas, fe y devoción.
Noticia Destacada
Campeche lidera tasa de embarazos adolescentes en la Península
Queman al Caballero de Fuego
Como parte de la cultura y tradición, se llevó a cabo el tradicional recorrido e incineración del Caballero de Fuego, que como ya es costumbre fue quemado en el centro de la comunidad al término de la procesión del santo patrono San Diego de Alcalá, donde las familias devotas, tras la explosión, corrieron para agarrar alguna parte del personaje.
Previo a la quema del caballero “U’dzuli kak”, autoridades del Patrimonio Cultural del Estado de Campeche comentaron a los creadores de esta imagen que se enmarca en el proceso para obtener la declaratoria oficial como Patrimonio Cultural Inmaterial de la entidad, un reconocimiento que busca blindar y promover la riqueza histórica que esta tradición representa para los campechanos.
Lo que hace especial este proceso es que no nace únicamente de la gestión administrativa, sino del respaldo absoluto de los habitantes de Nunkiní y los portadores de la tradición (quienes ejecutan y mantienen vivo el ritual) son los protagonistas en la integración del expediente, donde el objetivo es preservar el simbolismo espiritual que define la identidad de este pueblo.
La declaratoria permitirá que el “Caballero de Fuego” sea reconocido no solo como un espectáculo, sino como un elemento vivo de la historia y la espiritualidad de toda la entidad.
En esta ocasión, el Caballero de Fuego lo llevaron bailando al son de la jarana hasta el centro de la Ciudad de los Osos, en donde las campanas de la parroquia sonaban como señal de su llegada para su incineración. Éste fue quemado con más de 20 sombreros, 80 paliacates o pañuelos, y más de seis pares de zapatos que fieles devotos le donaron.