Campeche

Entre las bromas y la discriminación: Lesbianas en Campeche luchan a diario por el reconocimiento

Condia, Luisa y Claudia sufrieron abusos, rechazo y miedo por ser lesbianas; solo piden vivir con dignidad

Lesbianas en Campeche: resistencia y lucha cotidiana
Lesbianas en Campeche: resistencia y lucha cotidiana / Especial

En Campeche, las lesbianas continúan enfrentando rechazo, invisibilización y estigmas sociales. No obstante, detrás de cada historia también existe resistencia, trabajo y una lucha cotidiana por vivir sin miedo y con dignidad, en una sociedad donde todavía persisten barreras para aceptar plenamente la diversidad sexual.

De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en los últimos cinco años el Estado de Campeche ha sumado 290 casos por delitos de Acoso y 86 por Hostigamiento sexual; y tan solo de enero a abril hay 36 carpetas de investigación por discriminación; es decir 412 expedientes.

En general, estos tres delitos son a los que más se expone la comunidad lésbica en el país y Campeche no es la excepción, enfrentando un doble panorama de inseguridad: por ser mujer y por su orientación.

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Condia Rosas Guzmán, médica veterinaria, relata que descubrió desde muy pequeña que se sentía más atraída hacia las mujeres y que la etapa más difícil llegó en la secundaria, cuando comenzó a enfrentar rechazo y aislamiento por parte de sus compañeras. “No querían juntarse conmigo, me veían diferente. Si se siente eso de: no te juntes con ella”, relata con decepción.

Ese tipo de discriminación, asegura, es una de las formas más comunes de violencia que viven muchas lesbianas durante su formación escolar y admite que “hay una delgada línea entre las bromas y la discriminación”. Afortunadamente el rechazo disminuyó en la preparatoria y nivel superior.

Al igual que muchas lesbianas, Condia sufrió experiencias más profundas y dolorosas: “había un tío que me empezaba a tocar y yo sentía que eso no estaba bien”, recuerda.

Actualmente tiene 40 años, vive con su pareja desde hace casi ocho años y agradece a su madre por no dejarla sola: “Lo que tengo lo he logrado por mi trabajo y por mis esfuerzos, (…) mi mamá me dijo: si vas a ser lesbiana, vas a ser la mejor lesbiana que hay, no vas a ser una del montón”, finaliza entre sonrisas.

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Para Luisa Alejandra Chi Cob, de 32 años, empleada de un hospedaje, el proceso tampoco fue sencillo. Descubrió su orientación sexual cuando cursaba la secundaria y recuerda que enfrentó resistencia por parte de su padre. “Mi mamá tardó un poquito en aceptarlo, pero mi hermano, que era gay, fue quien me ayudó a salir adelante”, comenta.

Actualmente vive en pareja, aunque reconoce que todavía enfrenta barreras laborales relacionadas con su apariencia y orientación sexual. “A veces cuando voy a buscar trabajo, lo primero que me preguntan es si soy hombre, y ya no me lo dan”, señala, al considerar que todavía existen ciertos prejuicios muy marcados hacia la comunidad lésbica, especialmente hacia aquellas que tienen una apariencia masculina.

En su caso, las consecuencias emocionales derivaron en ansiedad, tristeza o depresión e incluso necesitó apoyo psicológico. “Uno tiene que ser como se sienta y vivir su vida sin importar lo que digan las demás personas”, finalizó.

Una banda de guerra que sana

Por su parte, la docente e instructora de banda de guerra, Claudia Margarita Calderón, de 40 años, aunque reconoce avances importantes, opina que todavía existe un apoyo diferenciado dentro de la misma comunidad LGBTIQ+.

“Sí hay más apoyo para ciertos sectores que para otros”, indica.

A diferencia de otras historias, asegura que en su entorno escolar no sufrió rechazo abierto, aunque sí existía miedo de hablar del tema.

Actualmente trabaja con estudiantes de secundaria, preparatoria y nivel superior, y considera que las nuevas generaciones enfrentan un contexto social menos hostil que el de años atrás. “Ahorita ya es más fácil hablar de estos temas, que le echen ganas y no se preocupen, (…), si te dicen algo, mejor ignorar. Más les afecta que no les hagas caso”, aconseja.

Violencia y estigmas: la doble inseguridad de las lesbianas en Campeche

Las entrevistadas coinciden en que las lesbianas continúan siendo menos visibles que otros sectores de la diversidad sexual. Mientras las luchas de los hombres gay y las personas trans han ganado mayor presencia pública e incluso política, lamentan que las problemáticas específicas de las lesbianas sigan relegadas.

A pesar de las experiencias dolorosas, las tres coinciden en que han logrado construir una vida plena a través del trabajo, el esfuerzo y la aceptación personal.