La antropóloga Elvira del Carmen Tello Cadenas y, de manera póstuma, el artista visual Manuel de la Cruz Martínez fueron reconocidos con los premios Justo Sierra Méndez 'Maestro de América' y Campeche, edición 2026, respectivamente, por sus aportaciones a la educación, la investigación, el arte y la preservación de la cultura campechana.
Durante la ceremonia, encabezada por los titulares de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se destacó que el Premio Justo Sierra Méndez fue creado en 1984 y el Premio Campeche en 2013, ambos con el propósito de honrar a campechanos sobresalientes en ámbitos como la ciencia, cultura, educación, arte y deporte.
Noticia Destacada
¿Por qué pueden multar a un contador con más de un millón de pesos? Esto explica el Colegio de Campeche
Tello Cadenas, sexta mujer en recibir el Justo Sierra Méndez, cuenta con una amplia trayectoria como antropóloga social, docente, investigadora, conferencista y promotora cultural. Inició como maestra de Educación Básica a los 15 años y posteriormente se trasladó a Ciudad de México, donde estudió Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Tras involucrarse en movimientos sociales y políticos durante la década de 1960, regresó a Campeche en 1990 para desarrollar una intensa labor educativa y cultural.
Su paso por el Instituto Campechano (IC) fue fundamental. En la Escuela de Educación Artística combinó antropología, historia, arte y música, además de impulsar investigaciones sobre la cultura maya, festividades, tradiciones y patrimonio. Entre sus trabajos destaca Los Carnavales Estudiantiles del IC, publicado en 2010.
Al recibir la presea, Tello Cadenas, visiblemente emocionada, recordó su vínculo con Justo Sierra Méndez desde su infancia y afirmó sentirse orgullosa de haber nacido en Campeche. 'In lāk'ech, yo soy tú', expresó al cerrar su intervención con un adagio maya.
En tanto, el Premio Campeche fue concedido de manera póstuma a Manuel de la Cruz Martínez, reconocido como uno de los principales exponentes de la plástica campechana de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Pintor, grabador, muralista y maestro, inició desde niño en el dibujo y posteriormente desarrolló diversas técnicas, entre ellas óleo, acuarela, xilografía, linóleo y grabado.
Su obra retrató la vida cotidiana, los paisajes, las costumbres y la historia de Campeche, mientras su labor docente dejó huella en generaciones de estudiantes de diversas instituciones y talleres, especialmente en el Centro Cultural La Arrocera.
Gabriela de la Cruz Pereyra, hija del artista, recibió el reconocimiento en nombre de la familia y destacó que su padre 'logró desvelar el alma de Campeche' mediante sus trazos, colores y texturas. Subrayó que su mayor obra no estuvo en una galería, sino en su vida familiar, marcada por la sencillez, el esfuerzo, el trabajo y la honestidad.
La familia agradeció la distinción y asumió el compromiso de mantener vivo su legado, para que sus pinturas y grabados continúen contando a las nuevas generaciones quiénes son y de dónde vienen los campechanos. Ambos reconocimientos exaltaron trayectorias distintas, pero unidas por una misma vocación: preservar la memoria y la identidad de Campeche.