El 14 de septiembre no es una fecha cualquiera para Campeche. Mientras el calendario católico conmemora la Exaltación de la Santa Cruz, en la capital campechana también se recuerda uno de los acontecimientos religiosos más importantes de su historia: el arribo del Cristo Negro, Señor de San Román, ocurrido hace 461 años, en 1565.
La llegada de la venerada imagen marcó el inicio de una devoción que, más de cuatro siglos después, continúa profundamente arraigada entre los campechanos. El propio Ayuntamiento de Campeche reconoce el 14 de septiembre de 1565 como la fecha exacta en que el Cristo Negro llegó a la ciudad.
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La historia se remonta al siglo XVI, cuando los habitantes decidieron levantar una iglesia dedicada a San Román Mártir. De acuerdo con registros históricos, fue el comerciante Juan Cano de Coca Gaitán quien recibió el encargo de conseguir una imagen de Cristo crucificado para el templo. La tradición señala que la escultura fue elaborada en Civitavecchia, Italia, y posteriormente trasladada hacia tierras de la Nueva España.
El viaje que terminó llevando al Cristo Negro hasta Campeche está rodeado de una de las leyendas religiosas más conocidas de la ciudad. Se cuenta que, durante el trayecto por mar desde Veracruz, una fuerte tormenta puso en peligro la embarcación que transportaba la imagen. Ante el riesgo de naufragio, la tradición relata que un hombre desconocido apareció para tomar el timón y conducir el barco hasta aguas seguras.
Para los tripulantes y los habitantes de Campeche, aquel episodio fue interpretado como un milagro, y con el paso de los años la historia quedó ligada para siempre a la devoción por el Cristo Negro.
Desde entonces, el Señor de San Román se convirtió en una de las imágenes religiosas más veneradas de Campeche y en un símbolo de la identidad del barrio que lleva su nombre. Investigaciones del INAH señalan que la escultura, tallada y ensamblada en madera, mide 1.96 metros de alto por 1.94 metros de ancho y está montada sobre una cruz de madera decorada con láminas de plata repujada.
La devoción ha sobrevivido al paso de los siglos y cada año miles de personas participan en las celebraciones de San Román. El culto al Cristo Negro forma parte de las tradiciones religiosas y culturales más representativas de Campeche, con actividades que reúnen a familias, peregrinos y visitantes alrededor del santuario. Un estudio publicado por el INAH lo identifica como la pieza más venerada del estado de Campeche.
Por eso, cada 14 de septiembre, más allá de las celebraciones religiosas, Campeche vuelve la mirada hacia una historia que comenzó hace más de cuatro siglos: la llegada de una imagen que, entre documentos, tradición y leyenda, terminó convirtiéndose en uno de los mayores símbolos de la fe campechana.