Con el paso del tiempo, cada vez son menos los rituales mayas que se realizan para pedir lluvias y, por consiguiente, buenas cosechas. Estas ceremonias son ahora esporádicas, lo que evidencia la pérdida paulatina de costumbres y tradiciones en las comunidades indígenas. Entre las posibles causas se encuentran el avance de la tecnología y el cambio climático, señaló el productor Antonio González Poot.
Entrevistado sobre si los campesinos, principalmente de las comunidades rurales, continúan realizando rituales mayas para pedir lluvias ante la intensa y prolongada sequía que afecta a la región, el campesino e integrante del ejido de Hopelchén señaló que, lamentablemente, son muy pocas las personas y comunidades mayas que todavía efectúan estos ritos para solicitar precipitaciones para sus cultivos.
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Detalló que el ritual maya más importante para pedir lluvia es el Chá’a Cháak, ceremonia agrícola ancestral en la cual se invoca a Chaac, dios de la lluvia, y a los guardianes de los rumbos del universo para bendecir las milpas. Sin embargo, señaló que estas ceremonias han dejado de realizarse.
“Hay que ser realistas, en estos tiempos muy pocas personas realizan rituales para pedir lluvias para las siembras, y también son muy pocas las personas que agradecen a los dioses mayas por las buenas cosechas en el campo”, expresó.
González Poot señaló que, con el paso del tiempo, estas ceremonias, por sencillas que sean, se han ido perdiendo como parte del legado ancestral. Consideró que muchos campesinos han dejado de efectuarlas debido a que implican gastos, lo que podría ser una de las causas de su desaparición en las comunidades de Los Chenes.
Otra posible causa, agregó, es el avance de la tecnología, que permite a los productores conocer con los pronósticos meteorológicos cuándo podría llover. Esto, dijo, ha modifi cado las prácticas tradicionales ante avances de la ciencia.
Asimismo, señaló que los campesinos han dejado de realizar rituales para pedir lluvias debido al cambio climático y a la devastación de los montes, factores que, a su consideración, han provocado que las precipitaciones ya no sean como antes, principalmente entre los meses de mayo y octubre.
Actualmente, consideró, “de poco serviría realizar un ritual maya si los pronósticos meteorológicos anticipan varias semanas sin lluvias. Además, los productores ya perciben los efectos del cambio climático y saben que las precipitaciones no son tan abundantes como en años anteriores”