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Yucatán

Cinco apagones masivos en año y medio acumulan más de 3 millones de afectaciones en la Península de Yucatán

El apagón que mantuvo a oscuras a la Península durante la noche del 31 de agosto tardó exactamente esas mismas siete horas en resolverse.

La CFE presume menos fallos; trece días después, un corte de siete horas oscureció al Sureste
La CFE presume menos fallos; trece días después, un corte de siete horas oscureció al Sureste / Especial

En poco más de año y medio, los apagones masivos han dejado sin electricidad, en al menos cinco ocasiones distintas, a una cifra acumulada que ronda los 3.3 millones de usuarios en Yucatán y el resto de la Península.

El más reciente ocurrió la noche del 31 de agosto al 1 de septiembre del 2026: la salida de dos líneas de alta tensión, atribuida por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a actos de vandalismo, dejó sin luz durante casi siete horas a 745,533 usuarios en Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas.

De acuerdo con la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, Yucatán concentró la mayor afectación con 430,840 usuarios –el 58 por ciento del total‒ seguido de Quintana Roo con 278,969, Chiapas con 18,186 y Campeche con 17,538.

Los manifestantes bloquearon el paso a la circulación en la avenida.

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La CFE sostuvo que los hospitales de la región no interrumpieron actividades porque contaban con energía de la red o de plantas de emergencia, y reportó el restablecimiento total del servicio a las 3:08 de la madrugada, después de que su personal accediera a las estructuras de transmisión dañadas y reemplazara las cadenas de aislamiento afectadas.

En Cancún, uno de los puntos más golpeados, más de veinte colonias y supermanzanas se quedaron sin electricidad con temperaturas de hasta 37 grados centígrados, lo que obligó a las autoridades a desplegar patrullajes nocturnos ante la falta de semáforos y el riesgo de robos.

En Mérida, los reportes se concentraron en videos difundidos en redes sociales sobre la interrupción del servicio, mientras que en Tizimín el corte no fue generalizado: los sectores sur, centro y poniente de la ciudad, incluidas las comisarías de Dzonot Carretero y Sucopo, permanecieron sin luz mientras el norte conservaba el suministro. A la falta de electricidad se sumaron fallas intermitentes en la señal de telefonía celular en distintas zonas del Sureste.

Seguidilla de fallas

No es un hecho aislado ni excepcional. Desde marzo del 2025, la Península ha vivido al menos cinco episodios de esta magnitud. El 24 de marzo del 2025, Campeche, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo sufrieron cortes programados de varias horas por la mala calidad del gas natural del gasoducto Mayakán.

Seis meses después, el 26 de septiembre del 2025, se registró el evento más severo del ciclo: 2 millones 262 mil usuarios sin electricidad durante casi cuatro horas, luego de que trabajos de mantenimiento en líneas de 400 kilovoltios sacaran de operación a nueve centrales del sureste con capacidad de generar 2,174 megavatios.

 Ya en 2026, el patrón se repitió dos veces antes del apagón de esta semana: el 3 de junio, una interrupción de 19 minutos por salida de dos líneas de alta tensión, y el 19 de junio, un corte que afectó a más de 119,000 usuarios tras la salida de dos centrales privadas de las regiones Sureste y Peninsular.

En las últimas semanas se han registrado varios apagones en la entidad.

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¿Menos interrupciones?

El contraste resulta inevitable. Apenas trece días antes del apagón más reciente, el 18 de agosto, la CFE presumió una reducción nacional del 37 por ciento en interrupciones eléctricas durante los primeros siete meses del 2026 –de 433,345 registradas en el mismo lapso del 2024 a 273,452 este año‒ y una mejora del 72 por ciento en los tiempos de restablecimiento del servicio, que según la paraestatal pasaron de un promedio de 25 a 7 horas.

El apagón que mantuvo a oscuras a la Península durante la noche del 31 de agosto tardó exactamente esas mismas siete horas en resolverse: el margen que la empresa había señalado como su nuevo estándar de eficiencia se cumplió, pero en su versión menos favorable para los usuarios del sureste.

Península vulnerable

Especialistas consultados tras el apagón de septiembre del 2025 explicaron que buena parte de la vulnerabilidad de la Península radica en su dependencia de una sola línea de interconexión de alta tensión que la conecta, a través de Tabasco y Chiapas, con el resto del sistema eléctrico nacional. Cuando esa columna vertebral falla –ya sea por mantenimiento, por mala calidad del combustible o, como ahora, por vandalismo‒ el efecto se propaga en cascada sobre una red de distribución que, según reconocen las propias autoridades estatales, arrastra años de rezago en inversión.

El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, reconoció ayer que el servicio se restableció “sin mayor complicación”, pero urgió al gobierno federal a invertir en mejorar las líneas de distribución y transmisión que, dijo, ya están obsoletas.

El mandatario adelantó que para  el2028 Yucatán aspira a la autonomía en generación de energía para toda la Península –Campeche, Quintana Roo y un estado adicional‒ aunque no detalló el mecanismo ni el financiamiento para lograrlo.

Respuestas pendientes

Lo que ninguna autoridad ha precisado, ni en este ni en los episodios anteriores, es si se activó algún protocolo de desconexión de cargas para proteger la estabilidad de la red, ni cuál es el costo económico acumulado que estos cortes reiterados representan para la actividad turística y comercial de la región.

Mientras esas respuestas sigan pendientes, la Península enfrentará la temporada de calor y de lluvias de los próximos meses con la misma pregunta que ha quedado sin resolver desde el 2025: no si habrá un próximo apagón masivo, sino cuándo ocurrirá el siguiente.