La percepción de inseguridad aumenta entre las y los campechanos, quienes aseguran que los robos se han incrementado en la capital del Estado, tanto contra peatones como en viviendas, comercios y empresas, principalmente ante la escasa y, en algunas zonas, hasta nula vigilancia policiaca. Para los ciudadanos entrevistados, las calles y colonias han dejado de sentirse seguras, especialmente durante la noche y la madrugada, cuando salir representa un mayor temor de convertirse en víctima de un asalto.
Alejandro Rodríguez afirmó que la seguridad “es pésima” y que los robos y otros hechos delictivos han aumentado respecto de años anteriores. Señaló que existe poca presencia de elementos policiacos en las calles y cuestionó que las labores de vigilancia no sean suficientes para prevenir los delitos. Esther Faisal coincidió en que los atracos han aumentado y, además, con mayor violencia, por lo que reclamó una reacción más rápida de la Policía cuando recibe reportes ciudadanos.
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Atribuyó el incremento de los robos a la falta de vigilancia, mientras que Adriana Suárez señaló que en colonias del sur de la ciudad es frecuente escuchar sobre nuevos casos. Explicó que los reportes que circulan entre vecinos y en redes sociales han generado preocupación, pues la población siente que ya no cuenta con la tranquilidad de años anteriores y considera necesario incrementar los recorridos policiales en las zonas donde se registran más atracos.
Los entrevistados consideran que los robos que llegan a las estadísticas oficiales podrían representar solo una parte del problema, debido a que muchas víctimas optan por no acudir a la Fiscalía General del Estado (Fgecam) a presentar una denuncia formal. Entre las principales razones mencionaron la desconfianza en las autoridades, la percepción de que las investigaciones avanzan lentamente y el exceso de trámites, factores que, a su parecer, terminan por desalentar a quienes buscan recuperar sus pertenencias o exigir justicia.
Manuel Roca sostuvo que en las colonias es cada vez más común escuchar sobre robos a casas habitación, principalmente durante los fines de semana, mientras que la presencia de patrullas ya no es tan visible como antes. Consideró que esta situación alimenta la percepción de abandono y desprotección entre los habitantes.
El temor, además, ya se refleja en la forma de transitar por la ciudad. Adriana Suárez reconoció que evita caminar sola por lugares con poca iluminación o vigilancia y procura mantenerse atenta a quienes circulan detrás de ella. Otros ciudadanos coinciden en que caminar por las calles de Campeche, particularmente de noche o madrugada, dejó de ser una actividad cotidiana para convertirse en un riesgo ante el temor de ser asaltados