Durante las primeras 35 semanas epidemiológicas del 2026, Quintana Roo acumuló 767 diagnósticos confirmados de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH); esta cifra refleja un descenso del 3.66% en comparación con los 683 casos contabilizados en el mismo periodo del año previo, de acuerdo con datos del Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica.
A pesar de esta leve reducción porcentual, la demarcación continúa posicionándose en el primer lugar en tasa de incidencia dentro de Península, superando en 250 la suma de Yucatán y Campeche.
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VIH en Quintana Roo: Señalan omisiones en prevención y reportan más de 5 mil 300 casos en cuatro años
El panorama general de las infecciones de transmisión sexual como sífilis, herpes genital y candidiasis urogenital, entre otros. En este indicador integral, la entidad suma 946 registros en lo que va de 2026, mientras que en el mismo lapso del año previo se alcanzaron 806 notificaciones. Con estos valores, Quintana Roo permanece ubicado entre las cuatro entidades federativas del país que registran el mayor número de incidencias acumuladas dentro de este tipo de padecimientos.
Al revisar el comportamiento del ciclo anual previo, el balance concluyó con mil 189 personas diagnosticadas de manera confirmada con VIH en el territorio estatal, lo que representó un incremento directo de 149 casos respecto a los mil 040 expedientes reportados durante el año anterior. Estos volúmenes ubicaron a Quintana Roo en el quinto escalón nacional en términos absolutos, colocándose únicamente por debajo de demarcaciones con mayor densidad poblacional como el Estado de México, Veracruz, Ciudad de México y Jalisco.
No obstante, al calcular la tasa de incidencia proporcional por cada 100 mil habitantes, la entidad presenta una métrica de 66 casos, lo que la sitúa en los niveles más elevados de todo México, superando de forma considerable la media nacional.
Respecto a este panorama, el titular de la Secretaría de Salud en el estado, Flavio Carlos Rosado, ha manifestado en intervenciones públicas que la elevación en las cifras responde a una intensificación histórica en las jornadas de aplicación de pruebas diagnósticas entre la población y no a un brote descontrolado en las cadenas de transmisión comunitaria.
Por su parte, integrantes y activistas pertenecientes a la organización civil Red Positiva VIH sostienen una postura crítica frente a la lectura de los datos oficiales.
Señalaron que en los últimos cuatro años de la administración estatal en turno se han acumulado más de 5 mil 300 casos combinados entre VIH y otras infecciones de transmisión sexual, lo que evidencia que las estrategias enfocadas en la prevención primaria muestran un rezago evidente al compararse con los avances institucionales que la autoridad presume en materia de detección temprana y provisión de tratamientos médicos a las personas diagnosticadas.
Frente a las estadísticas institucionales, la perspectiva ciudadana refleja la realidad cotidiana que se vive en las calles de la capital del estado.
Carlos, habitante del centro de la ciudad, opinó sobre el nivel de información existente al señalar que esta sigue estando inconclusa para el ciudadano común; añadió que aunque se escucha constantemente sobre campañas de detección masiva en los centros de salud, la gente suele confundir los términos entre VIH y SIDA, lo cual genera temor innecesario o falta de seguimiento cuando alguien acude a realizarse una prueba.
María Elena Gutiérrez expresó que se nota un avance en la disponibilidad de pruebas gratuitas, pero en la parte de educación preventiva en las escuelas todavía falta romper el tabú. Detalló que los jóvenes conocen la existencia del padecimiento por redes sociales, pero no siempre identifican los métodos de protección ni las vías reales de contagio.
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Ruperto Tun apuntó que el verdadero problema no radica solo en la cifra de contagios, sino en que mientras no exista una campaña ciudadana permanente que normalice las revisiones periódicas sin juzgar a las personas, la gente seguirá retrasando su diagnóstico hasta que su salud esté bastante comprometida.
Ante esta realidad, ciudadanos insistieron en la urgencia de establecer políticas preventivas con metas a mediano plazo, alineadas a los acuerdos internacionales que el país ha contraído con miras al 2030.