Integrantes del comité de bioética del Hospital IMSS-Bienestar “Dra. María del Socorro Quiroga Aguilar” respaldaron las recientes manifestaciones del personal médico y de enfermería, al señalar que las carencias dentro del nosocomio son reales, persistentes y han sido ignoradas por años. En entrevista, Eva Baeza Fuentes, quien anteriormente formó parte del voluntariado del hospital, hizo un llamado a las autoridades estatales y federales para atender de manera urgente las demandas del personal de salud, señalando que ignorar la situación podría agravar aún más la crisis.
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Tras lo sucedido la noche del pasado martes, Baeza Fuentes dijo que, desde su experiencia, ha sido testigo directo de las deficiencias en insumos, personal y equipamiento. Detalló que durante etapas críticas como la pandemia de COVID-19, el hospital enfrentó escasez de materiales básicos como cubrebocas, guantes, caretas y equipo de protección, situación que en gran medida fue subsanada por el apoyo de la iniciativa privada y organizaciones civiles.
Consideró que la acción realizada por las y los trabajadores del nosocomio se trató de una acción legítima ante la sobrecarga laboral y la falta de recursos, por lo que no se trata de un acto para llamar la atención, sino de una necesidad, porque es verdad que la base trabajadora está rebasada y exige condiciones dignas para atender lo más valioso que es la salud.
Señaló que actualmente existen áreas críticas con déficit de personal, como traumatología, donde apenas hay dos especialistas para atender la alta demanda derivada de accidentes, principalmente viales. Asimismo, indicó que el número de enfermeras es insuficiente, ya que cada una puede llegar a atender entre ocho y diez pacientes por turno, además de cumplir con carga administrativa.
Baeza Fuentes subrayó que el hospital atiende no solo a la población de Ciudad del Carmen, sino también a más de 60 comunidades, lo que incrementa significativamente la presión sobre los servicios médicos. Entre las principales carencias, mencionó la falta de medicamentos, equipo médico, personal especializado, así como limitaciones en áreas como quirófanos, estudios de diagnóstico y servicios básicos como ultrasonidos o rayos X en determinados turnos.
También advirtió que algunos equipos, como el tomógrafo, aún no están en funcionamiento, mientras que la infraestructura, aunque moderna, no siempre fue diseñada acorde a las necesidades operativas del hospital, ya que argumentan que si no la ponen en funcionamiento es porque no tienen suficiente abastecimiento de energía, algo que se debió prever desde un inicio en el proyecto.
En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades estatales y federales para atender de manera urgente las demandas del personal de salud, señalando que ignorar la situación podría agravar aún más la crisis, porque lejos de lo que alguien pueda decir, el hecho de que haya sido la base trabajadora la que evidenciara lo que falta es porque lo vive todos los días.
Por último, reconoció que, aunque se han incorporado nuevos especialistas y personal médico, las necesidades continúan siendo mayores, especialmente en turnos nocturnos y fines de semana, donde la cobertura es limitada. La integrante del comité de bioética insistió en que el problema no es nuevo, pero ahora ha alcanzado un punto crítico que ya no puede ser ignorado, por lo que se necesita respuesta inmediata.
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JGH