Integrantes del Comité de Bioética del Hospital General IMSS-Bienestar Dra. María del Socorro Quiroga Aguilar revelaron que uno de los principales retos que enfrenta actualmente la institución es la atención de pacientes que llegan sin familiares responsables o que, pese a contar con parientes, permanecen sin una red de apoyo que garantice su recuperación fuera del hospital, es decir, los dejan ahí a la bendición de Dios.
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Eva Baeza Fuentes, integrante del Comité de Bioética, informó que durante la primera reunión del año se analizó el caso de un paciente que requiere una diálisis peritoneal y una intervención médica especializada, pero cuya situación social ha complicado la toma de decisiones médicas debido a la falta de una persona responsable que pueda hacerse cargo de su cuidado posterior.
Explicó que, en este tipo de situaciones, el comité interviene para analizar aspectos éticos y médicos relacionados con la atención del paciente, además de buscar a familiares o personas cercanas que puedan asumir la responsabilidad de acompañar el tratamiento.
“Tenemos un paciente que requiere una diálisis peritoneal y estamos tratando de localizar a sus familiares para que puedan participar en la toma de decisiones y en el proceso de recuperación. Cuando una persona no cuenta con una vivienda adecuada o una red de apoyo, el tratamiento se vuelve más complejo”, señaló.
La representante del comité indicó que este tipo de casos no son aislados y que el hospital recibe con frecuencia personas en situación de calle, con problemas de adicciones o que han sido abandonadas por sus familiares durante el proceso de atención médica.
Detalló que, en algunos casos, los pacientes permanecen hospitalizados durante semanas o incluso meses después de haber superado la etapa crítica de su enfermedad, debido a que no existe una persona que se haga responsable de ellos al momento del alta médica.
“Hay familiares que los llevan al hospital y ya no regresan. El hospital no puede simplemente poner a una persona en la calle. Tenemos la obligación de garantizar que salga en condiciones adecuadas y que alguien pueda brindarle atención”, explicó.
Baeza Fuentes estimó que entre el 30 y 40 por ciento de los casos que analiza el comité involucran algún grado de abandono familiar, problemas de adicción o situaciones sociales complejas que dificultan la recuperación de los pacientes. Ante ello, reconoció que Ciudad del Carmen carece de un albergue especializado para atender a personas en situación vulnerable una vez que salen del hospital, por lo que en muchas ocasiones se recurre al apoyo de anexos y centros de rehabilitación para canalizar a pacientes con problemas de alcoholismo o drogadicción.
Finalmente, señaló que el Comité de Bioética continuará evaluando cada caso de manera individual para garantizar que las decisiones médicas se tomen privilegiando la dignidad, seguridad y bienestar de los pacientes, especialmente aquellos que no cuentan con una red familiar o social que los respalde.
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JGH