La gran final entre Pumas y Cruz Azul comenzó con caos en las inmediaciones del Estadio Olímpico Universitario, donde varios aficionados denunciaron que no podían ingresar al inmueble pese a contar con boletos válidos para el encuentro.
A menos de una hora del arranque del partido, los accesos hacia distintas tribunas fueron cerrados debido a la enorme cantidad de personas dentro del estadio, situación que generó molestia, incertidumbre y largas filas alrededor de Ciudad Universitaria.
Uno de los casos más llamativos fue el de un aficionado identificado como Gerardo Vallejo, quien mostró un boleto con valor superior a los cuatro mil pesos y aseguró no poder acceder al estadio. La escena se repitió con decenas de seguidores que permanecían afuera intentando encontrar una solución.
¡Dan portazo!
Dentro del inmueble, la realidad era evidente: prácticamente no había espacio disponible en las zonas bajas ni en las gradas superiores. Solamente una parte de la cabecera sur lucía parcialmente vacía debido a temas de seguridad y control de acceso.
La situación provocó cuestionamientos entre los aficionados sobre una posible sobreventa de boletos para la final del Clausura 2026, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial sobre esta versión.
Mientras tanto, las inmediaciones del estadio seguían completamente saturadas con filas interminables y aficionados buscando ingresar de cualquier manera al inmueble para presenciar el duelo entre Pumas y Cruz Azul.
Además, todavía podían observarse revendedores ofreciendo entradas en los alrededores del estadio con precios que alcanzaban hasta los ocho mil pesos, reflejando la enorme demanda que generó la final de la Liga MX.