El gobierno cubano rechazó las acusaciones presentadas por Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, calificándolas como una acción política sin sustento jurídico, impulsada con el objetivo de desacreditar a la dirigencia de la Revolución Cubana y aumentar las tensiones bilaterales.
En un posicionamiento oficial, las autoridades cubanas señalaron que la medida anunciada por Washington responde a la “frustración” y “soberbia” de Estados Unidos ante la permanencia y fortaleza del proyecto político cubano. Además, sostuvieron que la acusación busca ampliar un expediente político para justificar futuras acciones de presión contra la isla.
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El pronunciamiento cuestionó la versión estadounidense sobre el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, afirmando que Washington “miente y manipula” los hechos. Según la postura oficial, la actuación de Cuba en aquel momento fue una acción de “legítima defensa” dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras reiteradas incursiones y violaciones al espacio aéreo cubano.
El comunicado también defendió la trayectoria política y militar de Raúl Castro, destacando su papel en la Revolución Cubana y asegurando que su liderazgo cuenta con respaldo popular e internacional, lo que constituye una “defensa moral” frente a los señalamientos promovidos desde Estados Unidos.
Las acusaciones recientes contra el exmandatario cubano han elevado nuevamente las tensiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, en un escenario marcado por sanciones económicas, diferencias políticas y un endurecimiento de la postura estadounidense hacia La Habana.