Un grupo de investigadores detectó aditivos plásticos a más de 3 mil metros de profundidad durante una campaña oceanográfica realizada entre Vigo y las costas de Marruecos, como parte del proyecto europeo ONE-BLUE.
La investigación busca identificar y cartografiar contaminantes emergentes en distintos ecosistemas marinos, además de estudiar cómo interactúan con el cambio climático.
Durante la expedición, el equipo recopiló más de mil 150 muestras de sedimentos y otros componentes marinos.
Entre las sustancias encontradas aparecen bisfenoles, ftalatos y compuestos perfluorados, algunos de ellos sujetos ya a restricciones por sus posibles efectos ambientales y sobre la salud.
El proyecto ONE-BLUE, financiado por Horizon Europe, estudia contaminantes emergentes en el Atlántico, el Ártico y el Mediterráneo y desarrolla nuevas herramientas para conocer su presencia, comportamiento y efectos.
¿Qué contaminantes encontraron a 3 mil metros?
Marinella Farré, investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC, explicó a National Geographic España que uno de los resultados que más llamó la atención fue comprobar que estos compuestos alcanzaron sedimentos situados a grandes profundidades.
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Entre los contaminantes analizados figuran aditivos derivados de los plásticos, sustancias perfluoroalquiladas, residuos farmacéuticos, antibióticos y productos de cuidado personal.
Este tipo de compuestos se consideran contaminantes de preocupación emergente debido a que muchos todavía no cuentan con una regulación específica y existe información limitada sobre sus efectos acumulativos en los ecosistemas.
El propio proyecto incluye entre sus objetos de estudio micro y nanoplásticos, productos farmacéuticos y otras sustancias persistentes.
Científicos investigan cómo llegan al fondo del océano
Farré estima que alrededor del 90 por ciento de estos contaminantes tiene origen terrestre relacionado con actividades humanas y puede llegar al mar mediante ríos, descargas y corrientes.
Los investigadores intentan determinar ahora el origen de cada compuesto, su concentración y la manera en que se desplaza por los océanos.
ONE-BLUE también estudia cómo factores como el aumento de la temperatura y la acidificación del océano pueden modificar el comportamiento y los efectos de estas sustancias.
Mediterráneo, una de las zonas bajo estudio
La investigación presta especial atención al Mediterráneo debido a su condición de mar semicerrado y a la llegada de contaminantes a través de numerosos ríos.
El proyecto ya ha realizado campañas específicas en esta región para analizar agua, aire, microplásticos y sedimentos. En una de ellas, investigadores del CSIC recorrieron 26 estaciones entre Barcelona y Málaga.
ONE-BLUE continuará hasta 2027. Sus resultados servirán para ampliar el conocimiento sobre contaminantes poco estudiados y aportar información que pueda utilizarse en futuras medidas de vigilancia y regulación ambiental.
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