El Gobierno de México inició acciones para exigir el retiro de 33 bienes arqueológicos de origen mexicano incluidos en una subasta programada en París, Francia, informó Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura.
A través de un mensaje publicado en X, la funcionaria explicó que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) identificó las piezas dentro de la subasta “Tribal Addiction”, organizada por la casa Millon y prevista para el 24 de junio.
De acuerdo con el análisis especializado, los objetos forman parte del patrimonio cultural de México y se encuentran protegidos por la legislación nacional vigente.
INAH identifica piezas arqueológicas mexicanas en subasta de París
La Secretaría de Cultura señaló que especialistas del INAH confirmaron el origen mexicano de los 33 bienes arqueológicos detectados en la venta.
Aunque no se detalló públicamente la descripción de cada pieza, la dependencia sostuvo que se trata de bienes patrimoniales cuya comercialización afecta el derecho de México y de sus comunidades a preservar su herencia histórica.
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La identificación de estos objetos permitió activar las acciones correspondientes para solicitar su retiro de la subasta y evitar su venta en el mercado internacional.
México rechaza venta de patrimonio cultural
Claudia Curiel de Icaza afirmó que la subasta atenta contra el patrimonio cultural del país y contra el derecho de las comunidades a conservar y transmitir su historia.
El Gobierno mexicano ha mantenido en los últimos años una campaña activa contra la venta de bienes arqueológicos en casas de subastas extranjeras, bajo el lema “Mi patrimonio no se vende”.
Gobierno busca frenar tráfico de bienes arqueológicos
La exigencia de retirar las piezas se suma a los esfuerzos de México para recuperar o impedir la comercialización de objetos prehispánicos fuera del país.
Las autoridades mexicanas han insistido en que este tipo de bienes no son artículos decorativos ni mercancías, sino parte de la memoria histórica y cultural de los pueblos originarios.
Con esta acción, la Secretaría de Cultura y el INAH buscan evitar que las piezas sean vendidas en París y reafirmar la postura de México contra el comercio internacional de patrimonio arqueológico.
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