Quintana Roo

Vecino de Pozo Pirata enfrenta una década sin poder trabajar por problemas de salud

El habitante de Pozo Pirata asegura que padece una infección por hongo cándida en gran parte del cuerpo y epilepsia

Pese a su enfermedad sigue recorriendo las calles para encontrar apoyo
Pese a su enfermedad sigue recorriendo las calles para encontrar apoyo / Lusio Kauil

A sus 42 años de edad, Roberto Fermín Abán Dzul recorre diariamente las calles de la cabecera municipal en busca de apoyo económico para subsistir. Originario de la comunidad de Pozo Pirata, asegura que desde hace una década no puede trabajar debido a una enfermedad que le ha cubierto gran parte del cuerpo con hongos, además de padecer epilepsia.

Roberto no pide limosna de manera directa. En cambio, se acerca a las personas para contarles su situación y mostrar las manchas que cubren su piel, las cuales, según explica, son producto de una infección por hongo cándida que afecta incluso su cuero cabelludo.

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La mayoría de quienes escuchan su historia le brindan algún apoyo económico, generalmente de entre 20 y 50 pesos. Con ello logra reunir algo de dinero antes de regresar a su comunidad al finalizar el día.

Comentó que antes de enfermarse trabajaba en su milpa para mantener a su familia. Sin embargo, señaló que la enfermedad le impidió continuar realizando labores del campo, situación que terminó afectando su vida personal.

“Ya no pude trabajar como antes y poco a poco mi familia se fue alejando”, expresó.

El hombre relató que ha acudido en diversas ocasiones a consultas médicas, donde únicamente le han recetado medicamentos para controlar los síntomas, pero asegura que nunca le han explicado si su padecimiento tiene una cura definitiva.

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A esta situación se suma la epilepsia, enfermedad que comenzó a afectarlo hace aproximadamente ocho años. Según dijo, los ataques pueden presentarse de manera repentina mientras camina por la calle o realiza alguna actividad, provocando caídas que ponen en riesgo su integridad física.

Pese a las dificultades, Roberto continúa recorriendo diariamente la cabecera municipal con la esperanza de encontrar apoyo para enfrentar una enfermedad que, asegura, le cambió la vida por completo.