Habitantes del fraccionamiento Punta Ikal denunciaron la mala calidad en la edificación de sus departamentos, tras señalar que la alta demanda de vivienda en la ciudad aceleró los tiempos de construcción y entrega de los inmuebles.
Los colonos de este complejo habitacional, el cual tiene apenas año y medio de antigüedad, enfrentan problemas prematuros que van desde acabados deficientes, losas desprendidas y filtraciones en los techos hasta tuberías obstruidas y cerraduras defectuosas.
Los trabajadores invirtieron hasta 650 mil pesos para adquirir sus departamentos y ahora deben costear reparaciones, cuyos montos oscilan entre los 10 mil y los 35 mil.
Propietarios, como Israel, explicaron que tuvieron que pagar por su cuenta el retiro de los pisos que se inflaron, además de lamentar que la garantía de las viviendas ya prescribió ante la constructora.
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La adquisición de estos inmuebles se realizó mediante créditos del Infonavit con plazos de financiamiento de entre 20 y 30 años que representan descuentos promedio de entre 5 mil y 7 mil pesos mensuales directos de las nóminas.
Los afectados manifestaron su preocupación al notar que las estructuras muestran un deterioro acelerado en sus fachadas cuando están nuevas, por lo que anticipan que los edificios acumularán fallas graves mucho antes de que terminen de liquidar sus deudas.
“La escalera se está descascarillando, dejando una superficie resbalosa donde ya sufrimos caídas, el muro de mi terraza estaba chueco y tuvimos que devastarlo, mis hijas se quedaron atrapadas en el baño porque la cerradura se atoró y tuvimos que tumbar la chapa, además de que comenzaron a salir fisuras en techos y paredes, pero la constructora alegó que la garantía era de tan solo tres días”, mencionó Octavio.
A los desperfectos interiores se suman deficiencias en la instalación de los tinacos que registran fugas de agua constantes y generan filtraciones de humedad hacia las losas de los pisos inferiores.
Denunciaron la ubicación de transformadores de energía eléctrica en medio de los parques y áreas recreativas infantiles, lo que restringe el uso de estos espacios comunitarios por el riesgo que representan para los menores de edad.
Acusaron que los portones eléctricos de los accesos principales están descompuestos, lo que los obliga a costear el mantenimiento general debido a la falta de respuesta por parte de la empresa desarrolladora.