El devastador incendio forestal denominado “Jas”, que ha mantenido en jaque a la Reserva Estatal Santuario del Manatí durante las últimas jornadas, ha entrado formalmente en su etapa crítica de cierre. De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Comisión Nacional Forestal, el siniestro ya se encuentra en la fase final de liquidación y vigilancia estricta, lo que representa un alivio significativo para el equilibrio ecológico de esta área natural protegida en el sur de la entidad.
Los últimos datos técnicos señalan que los cuerpos de emergencia y combate al fuego han logrado consolidar un contundente cien por ciento de control sobre el perímetro del siniestro. Asimismo, el porcentaje de liquidación ha alcanzado ya el noventa por ciento, una cifra que demuestra el avance definitivo en el sofocamiento de las llamas. El incidente se localiza geográficamente a unos quince kilómetros al noroeste de la comunidad costera de Xcalak, dentro del municipio de Othón P. Blanco, una zona caracterizada por su compleja geografía y su valiosa biodiversidad.
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A pesar del panorama optimista, las autoridades estatales informaron que las brigadas de combatientes no bajarán la guardia y se mantendrán desplegadas en el sitio con el objetivo de asegurar por completo el área, mitigando cualquier riesgo de reactivación debido a las altas temperaturas o las ráfagas de viento.
El éxito de esta operación ha sido el resultado directo de una sólida estrategia de coordinación interinstitucional, uniendo los esfuerzos de los tres niveles de gobierno. En las labores de contención participan de manera activa elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR) y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensamx), quienes han aportado disciplina y apoyo logístico fundamental.
En el plano civil y ambiental, el operativo es respaldado por la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo (SEMA), la Coordinación Estatal de Protección Civil de Quintana Roo (COEPROC) y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). Todos estos organismos han operado bajo un mando unificado, estableciendo como prioridades absolutas la protección irrestricta de los recursos naturales del santuario, la contención efectiva de los frentes que se mantenían activos y la mitigación oportuna de los graves riesgos ambientales para la flora y fauna locales.
El despliegue operativo para combatir las llamas combinó tácticas sofisticadas por aire y tierra. Entre las actividades determinantes se destacó la intervención del equipo aéreo de la Secretaría de la Defensa Nacional, el cual se encargó de realizar vuelos de reconocimiento y de trasladar estratégicamente al personal combatiente hacia las helipistas provisionales que fueron habilitadas en puntos cercanos al núcleo del incendio. Esta maniobra aérea permitió optimizar el tiempo de respuesta y garantizar la seguridad de los trabajadores forestales ante las dificultades de acceso terrestre.
Por su parte, las acciones a ras de suelo se dividieron minuciosamente en dos flancos tácticos de ataque. En estas zonas operaron de manera simultánea seis brigadas especializadas, cuyos integrantes realizaron extenuantes jornadas físicas. Entre sus tareas principales figuró la apertura manual de brechas cortafuego, diseñadas para cortar la continuidad del material combustible vegetal, así como complejos trabajos de liquidación en seco. Estas maniobras de tierra fueron cruciales para frenar el avance destructivo del fuego hacia zonas más profundas de la reserva.
Tras el control casi total de la emergencia en el Santuario del Manatí, las dependencias gubernamentales han extendido un enérgico llamado de concientización a la ciudadanía en general. Recordaron la importancia extrema de usar el fuego de manera responsable en zonas rurales y agrícolas, evitando prácticas que puedan desencadenar nuevas catástrofes ambientales. Finalmente, exhortaron a la población a mantenerse alerta y, en caso de detectar cualquier columna de humo o avistamiento de un incendio forestal en la región, reportarlo de inmediato a las líneas de atención de la CONAFOR para garantizar una intervención oportuna.