Las familias del municipio Lázaro Cárdenas iniciaron este fin de semana la despedida de las ánimas mediante el tradicional biix u ochavario, una costumbre maya que prolonga el encuentro espiritual con los fieles difuntos después del Janal Pixán. La ceremonia representa el adiós a las almas que, de acuerdo con las creencias locales, permanecen en los hogares durante noviembre antes de regresar al más allá.
La preparación de las ofrendas implica un gasto de entre mil y 4 mil pesos por familia, dependiendo de la cantidad de alimentos, número de comensales y precios de productos básicos como carne de cerdo, masa y hojas de plátano. Aunque el ritual se conoce como ochavario por realizarse ocho días después de las celebraciones principales, cada hogar puede elegir la fecha, incluso hasta el 30 de noviembre.
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Antonio Sánchez, habitante de Kantunilkín, explicó que esta práctica representa una muestra de agradecimiento y acompañamiento a los difuntos durante su retorno al descanso eterno. Detalló que algunas familias cumplen con el ritual a los ocho o 15 días, pero otras esperan hasta el penúltimo o último día del mes para colocar la ofrenda final.
Entre los alimentos destacan los tamales y el tradicional pibipollo, preparados con masa y hojas de plátano, pues simbolizan el itacate o provisiones que las ánimas llevarán durante su viaje. La jornada comienza por la mañana con chocolate caliente, veladoras y un vaso de agua dedicado al ánima sola; posteriormente, al mediodía y durante la tarde, se comparte la comida ritual.
Como parte de la ceremonia, los habitantes encienden los restos de las velas utilizadas durante los días principales del Janal Pixán y los colocan frente a sus viviendas y en las calles, con la creencia de iluminar el camino de regreso de los difuntos al mundo espiritual.
Abigail Hoyos, vecina de la localidad, señaló que el costo de los ingredientes representa una carga para la economía familiar. Recordó que en la celebración anterior su hogar gastó cerca de 4 mil pesos. Agregó que un pibipollo pequeño puede alcanzar los 500 pesos en mercados y puestos informales; consideró más conveniente prepararlo en casa.
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Ante estos precios, los integrantes de las familias se organizan para compartir los gastos, mediante aportaciones económicas o la compra conjunta de ingredientes. El kilo de carne de cerdo y res ronda los 140 pesos, mientras otros productos como tomate, pasas, paté, arroz y refrescos también forman parte de las compras para la celebración.
Gloria Pech comentó que en la vivienda de su madre mantienen la tradición de realizar el Biix exactamente ocho días después del Janal Pixán, aunque reconoció que los problemas de salud o la falta de recursos pueden obligar a posponerlo. Otros pobladores prefieren adaptar la fecha a sus posibilidades y programar los rezos para el día 18 o el cierre de noviembre.
Testimonios como el de Federico N. confirmaron que durante este fin de semana varias viviendas realizaron las ceremonias en sus altares y prepararon pibipollos para cumplir con la costumbre. La continuidad del biix refleja la importancia de preservar las creencias, gastronomía y la identidad cultural de las comunidades de Lázaro Cárdenas, pese al encarecimiento de los productos necesarios para mantener esta tradición.