Las condiciones climáticas adversas y la marcada escasez de especies marinas mantienen inactiva a cerca del 80% de la flota pesquera en el municipio Lázaro Cárdenas. La crisis ha obligado a numerosos trabajadores del mar a suspender sus salidas, ya que las bajas capturas impiden cubrir los gastos de combustible y abastecimiento.
La situación afecta directamente el sustento de cientos de familias costeras que dependen de esta actividad. El panorama se agrava por la caída del turismo local, que anteriormente funcionaba como alternativa económica durante las temporadas de poca pesca. Alberto Pérez Villatoro, representante de la Federación de Cooperativas de la Zona Norte, señaló que el sector atraviesa una de las etapas más complicadas del año.
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El dirigente explicó que, además de las lluvias y el mal tiempo registrados recientemente, el principal problema es una escasez biológica estacional. Actualmente, solo el 20% de los aproximadamente mil 200 pescadores de la región continúa trabajando de manera constante, mientras que la mayoría evita realizar viajes que resultan incosteables.
Según Pérez Villatoro, el principal motor económico de la pesca comercial en la zona es el mero y otras especies de alto valor como el abadejo y el negrillo, destinadas principalmente al mercado de exportación en Estados Unidos. Sin embargo, la presencia de estos ejemplares en las áreas autorizadas de captura es mínima.
A ello se suman las limitaciones técnicas y de infraestructura de las embarcaciones ribereñas, muchas de las cuales carecen de equipo y tecnología para navegar en aguas profundas, donde se encuentran los bancos pesqueros. Además, los elevados costos de combustible y la falta de capacitación especializada dificultan aún más las operaciones.
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Ante la veda de la langosta y la falta de opciones en altamar, parte de la flota ha recurrido a la pesca de subsistencia en sistemas lagunares mediante redes y el método de corvineo. Aunque estas prácticas no siempre están destinadas a la comercialización formal, representan la única fuente inmediata de alimento e ingresos para numerosas familias.
La crisis también ha impactado al sector turístico, ya que los paseos en lancha y otros servicios recreativos registran una fuerte disminución de visitantes. Mientras tanto, las cooperativas mantienen la esperanza de que las próximas temporadas de captura de langosta y pulpo permitan reactivar la economía y mejorar las condiciones de más de mil familias que dependen de la actividad pesquera en el municipio.