Un saqueo se registró en una chatarrera de Chetumal que actualmente se encuentra bajo la custodia legal de las autoridades ministeriales. Un grupo de delincuentes logró burlar las restricciones oficiales para desvalijar el establecimiento, el cual permanece asegurado por la Fiscalía General del Estado (FGE) debido a investigaciones que vinculan al negocio con la presunta compra y venta de materiales robados a las obras federales del Tren Maya.
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El incidente dejó al descubierto deficiencias en el sistema de custodia de los bienes inmuebles incautados, ya que la falta de vigilancia perimetral, la ausencia de cámaras operativas y el nulo resguardo policial transformaron la propiedad en un objetivo vulnerable. A lo largo de los últimos meses, los ladrones han aprovechado esta desatención oficial para sustraer material reciclable de alto valor sin que se haya logrado la captura de los responsables.
De acuerdo con los dueños del negocio, el botín obtenido en esta última incursión consistió en más de doce bultos repletos de cobre y bronce. Cada costal presentaba un peso estimado de 50 kilogramos, y considerando que el precio comercial del cobre ronda los 150 pesos por kilo, las pérdidas financieras se calculan en decenas de miles de pesos.
El reporte del atraco generó un despliegue de cinco patrullas y tres unidades motorizadas. Sin embargo, los uniformados se toparon con una encrucijada jurídica: debido a que el predio mantiene vigentes los sellos de aseguramiento de la Fiscalía, ingresar por la fuerza para perseguir a los delincuentes implicaría alterar la escena y violar el debido proceso.
Testigos manifestaron que al menos uno de los delincuentes consiguió esconderse entre las montañas de chatarra al notar la presencia de las sirenas. Poco tiempo después, la propietaria legal arribó al sitio con la intención de autorizar el acceso a las fuerzas del orden, pero el impedimento legal persistió, quedando los policías limitados a observar desde la vía pública.
La audacia con la que operaron los ladrones evidencia que el golpe fue calculado. Los criminales instalaron de forma estratégica andamios y escaleras de mano para brincar los muros perimetrales y sacar los pesados costales llenos de metal a la calle con total impunidad.