Yucatán

Muere a los 54 años Luis Felipe Cetzal Canul, reconocido animador y locutor de Valladolid, Yucatán

El locutor y animador Luis Felipe de Jesús Cetzal Canul falleció a los 54 años por un derrame cerebral. Amigos, músicos y familiares recordaron su trayectoria y generosidad.

El difunto era ampliamente reconocido en la región por su carisma, sentido del humor y capacidad para contagiar alegría.
El difunto era ampliamente reconocido en la región por su carisma, sentido del humor y capacidad para contagiar alegría.

El repentino fallecimiento de Luis Felipe de Jesús Cetzal Canul, quien tuvo una vida entre micrófonos, música y sonrisas, conmovió a gran parte de la sociedad que lo conoció, pues fue un personaje de la animación que se caracterizaba por contagiar su alegría a donde iba.

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Quienes compartieron gratos momentos con él, señalaron que hay personas cuya partida deja un sitio difícil de llenar, pero también hay quienes logran permanecer a través de las historias, anécdotas y sonrisas que sembraron a lo largo de su existencia. Este es el caso del estimado personaje de la animación y la comunicación, cuyo inesperado fallecimiento, a los 54 años de edad, a causa de un derrame cerebral, conmovió profundamente a quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.

Muchos recordaron que fue, ante todo, un hombre de carisma, de esos seres humanos que parecían tener siempre una ocurrencia a flor de piel y que podían transformar una conversación cotidiana en un momento de alegría. Siempre le sonrió a la vida y procuró que quienes estaban a su alrededor también lo hicieran.

Entre quienes asistieron a su funeral destacaron varios integrantes del ambiente musical, que rememoraron las aventuras, vivencias y anécdotas compartidas con quien consideraban un amigo entrañable. Mencionaron que detrás del personaje alegre y espontáneo existió un ser humano con amplia trayectoria en los medios de comunicación y el espectáculo.

Durante 14 años fue locutor en Valladolid, donde tuvo la oportunidad de entrevistar a reconocidas agrupaciones y artistas. También se desempeñó en una radiodifusora local y como animador de diversos grupos y artistas, entre ellos Jorge Rivero, El Terror de los Teclados, Tony Graniel, Gaspar Aguiar, Randy el Corcel de la Cumbia, Carlos El Vampiro de los Teclados, entre muchos otros.

Sin embargo, quienes lo conocieron saben que su mayor obra no estuvo necesariamente detrás de un micrófono ni sobre un escenario, sino en cuánta gente hizo sonreír, pues tenía esa capacidad de acercarse a una persona que atravesaba un momento difícil y con alguna ocurrencia, conversación o simplemente con su manera particular de ver la vida, conseguía que durante unos minutos cambiara la tristeza por alegría.

Fue un hombre que disfrutó conversar, compartir y convivir. Su alegría no parecía tener límites y su disposición para ayudar a los demás fue una de las características que más recordaron quienes convivieron con él.

Durante el sepelio, algunas personas se acercaron a sus familiares para contar que en determinados momentos de sus vidas les había ayudado con lo que tenía a su alcance, sin esperar reconocimiento ni recompensa. Aquellos relatos los sorprendieron, pues descubrieron que detrás de aquel hombre alegre y bromista existía también un ser humano bondadoso, leal y generoso, capaz de tender la mano sin hacer público el bien que realizaba con sinceridad.

Todos coincidieron en que su partida duele mucho, porque para muchos fue un compañero de muchas aventuras, un amigo verdadero, un hombre de ocurrencias, un conversador incansable y, sobre todo, alguien que hizo de la alegría una forma de vida.

JGH