Cada nueve horas muere una mujer yucateca por diabetes. Cada once, un hombre. El dato, contenido en el informe preliminar de defunciones de enero a marzo del 2026 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), retrata una enfermedad que en Yucatán ya no sólo persiste: avanza.
En los primeros tres meses del año, la diabetes causó 441 muertes en el estado, un incremento de 37 por ciento frente a las 322 registradas en el mismo lapso del 2025. La cifra representa 119 fallecimientos adicionales y coloca a la enfermedad, una vez más, como la tercera causa de muerte en Yucatán, detrás de los padecimientos cardíacos y los tumores malignos.
Pero el dato más revelador no es el total, sino su distribución por sexo. De enero a marzo del 2026 fallecieron 238 mujeres por diabetes, 27.3 por ciento más que las 187 registradas un año antes: 51 decesos adicionales. Entre los hombres, el alza fue todavía mayor: 203 fallecimientos, 50.4 por ciento más que los 135 del primer trimestre del 2025, es decir, 68 muertes más.
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Aunque las mujeres siguen muriendo en mayor número por esta causa, son los hombres quienes registran el crecimiento más pronunciado, y ese ritmo empieza a estrechar la brecha entre uno y otro sexos.
Escala posiciones
Entre las mujeres yucatecas, la diabetes subió de tercera a segunda causa de muerte, desplazando a los tumores malignos (218 decesos, -12.8 por ciento) y quedando sólo detrás de las enfermedades del corazón (401 fallecidas, -3.4 por ciento). Entre los hombres, la enfermedad avanzó de cuarta a tercera posición, por encima de las afecciones hepáticas (184 muertos, +15.7 por ciento), aunque continúa lejos de los males cardíacos (502 decesos, +15.7 por ciento) y los tumores malignos (225, +9.2 por ciento).
La diabetes ha oscilado entre la segunda y la cuarta causa de muerte en Yucatán en la última década. En el 2020, en plena pandemia, la enfermedad provocó 1,883 decesos, la cifra más alta registrada en el periodo reciente, superando incluso a los tumores malignos. Tras un repliegue en el 2021 y una recuperación en el 2022 y el 2023, la enfermedad volvió a segundo lugar en el 2024 con 1,806 muertes y bajó a tercero en el 2025, con 1,062 defunciones preliminares, una caída de 41.2 por ciento que el propio Inegi advierte podría corregirse cuando se publiquen las cifras definitivas, en el último trimestre del 2026, tras el proceso de confronta con la Secretaría de Salud.
Ese posible ajuste alimenta la cautela entre especialistas en salud pública: los datos preliminares de mortalidad tienden a subestimarse hasta que se cruzan con los registros del sector salud. Lo que sí es consistente, trimestre tras trimestre, es la tendencia de fondo: la diabetes continúa entre las tres causas de muerte más importantes del estado, y en el 2026 su crecimiento superó al de casi todas las demás enfermedades crónicas. A nivel nacional el panorama es similar: entre las cinco principales causas de muerte del país en el 2025, la diabetes mellitus ocupó el segundo lugar, sólo detrás de las enfermedades del corazón.
La tendencia ya se anticipaba desde inicios de año en los reportes semanales de salud. En apenas las primeras siete semanas del 2026, las autoridades sanitarias de Yucatán habían detectado más de 840 nuevos casos de diabetes tipo 2 y 1,167 de hipertensión arterial, ambos padecimientos con mayor incidencia entre las mujeres, un comportamiento que el reporte trimestral de mortalidad terminó por confirmar.
Más diagnósticos, no sólo más decesos
El repunte de las defunciones no ocurre de forma aislada. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud federal, Yucatán acumuló 6,158 nuevos casos de diabetes mellitus tipo 2 hacia la segunda semana de septiembre de 2026: 2,603 en hombres y 3,555 en mujeres. Es la cifra más alta de la Península, por encima de Quintana Roo (5,597 casos) y Campeche (4,548), y equivale a 37.8 por ciento de todos los diagnósticos peninsulares del año.
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El incremento de casos yucatecos respecto al 2025 fue de 5.9 por ciento, el más moderado de las tres entidades frente al 29.7 por ciento
de Campeche y el 29.6 por ciento de Quintana Roo. Algunos especialistas atribuyen ese menor ritmo a una mejor detección temprana en el estado, aunque advierten que no implica una reducción del problema de fondo: cada nuevo diagnóstico se traduce en un tratamiento de por vida y en un riesgo elevado de complicaciones como enfermedad renal crónica, ceguera, amputaciones e infartos.
Yucatán se mantiene, además, entre las entidades con mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad del país, factores de riesgo directamente asociados al desarrollo de diabetes tipo 2. En abril del 2026, el Congreso del estado reformó la Ley de Nutrición y Combate a la Obesidad para el Estado de Yucatán, en un intento por frenar una curva que, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, ya afecta a más de siete de cada diez adultos mexicanos con exceso de peso.
Mortalidad general al alza
El repunte de la diabetes ocurre en un contexto de mayor mortalidad general en la entidad. De enero a marzo del 2026 se registraron 3,994 defunciones ocurridas en Yucatán (1,789 mujeres y 2,205 hombres), 10.2 por ciento más que las 3,625 del mismo trimestre del 2025. Considerando sólo a las personas con residencia habitual en el estado, murieron 3,844 yucatecos, un alza de 10.6 por ciento. De cada 100 fallecidos, 55 fueron hombres.
Las enfermedades del corazón siguen siendo, por mucho, la principal causa de muerte en Yucatán, con 903 decesos en el trimestre (+6.3 por ciento), seguidas de los tumores malignos, con 443 (-2.8 por ciento). Pero es la diabetes la que marca el mayor contraste: mientras el cáncer retrocedió y el corazón creció de forma moderada, las muertes por diabetes se dispararon más de un tercio en sólo doce meses, un ritmo que ninguna otra de las cinco principales causas alcanzó.
Para el sistema de salud estatal, el reto no es sólo reducir el número de muertes, sino también contener el flujo constante de nuevos diagnósticos que, año con año, engrosan las filas de una enfermedad crónica que en Yucatán ya se cobra, en promedio, una vida cada cinco horas.