En Yucatán, donde las temperaturas pueden superar con facilidad los 40 grados durante la primavera y el verano, la alimentación juega un papel clave para sobrellevar el intenso calor. A
unque la gastronomía local es amplia y reconocida por sus sabores tradicionales, algunos platillos típicos podrían no ser la mejor opción cuando el termómetro está al límite.
Especialistas en nutrición recomiendan priorizar alimentos frescos, ligeros y de fácil digestión durante los días más calurosos del año.
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En este contexto, existen comidas tradicionales que, por su preparación y forma de consumo, podrían generar mayor sensación térmica y pesadez corporal, especialmente si se consumen a altas temperaturas.
Entre los platillos que conviene evitar en plena ola de calor se encuentra el chocolomo, un caldo tradicional que suele prepararse con carne de res y especias, servido humeante.
Este alimento, típico de los domingos en muchos hogares yucatecos, aporta una importante carga calórica y se consume caliente, lo que puede elevar la temperatura corporal y provocar mayor sudoración y sensación de agotamiento cuando el clima ya es extremo.
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Otro caso es el puchero, un guiso abundante que incluye carnes, verduras y caldo espeso. Si bien es un platillo nutritivo y completo, su cocción prolongada y su consumo caliente pueden resultar pesados para el sistema digestivo en días de calor intenso.
Además, las porciones suelen ser generosas, lo que incrementa la sensación de llenura y malestar térmico en jornadas donde el cuerpo requiere comidas más ligeras.
La tradicional sopa de lima, aunque considerada más ligera que los anteriores, también se sirve caliente y forma parte de los caldos característicos de la región.
A pesar de su sabor fresco por el toque cítrico, el hecho de ingerirse a alta temperatura puede no ser lo más recomendable en horas de mayor radiación solar, especialmente al mediodía.