La temporada de ciclones tropicales 2026 en el Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe podría ser menos activa de lo habitual, pero no por ello menos peligrosa para Yucatán.
Especialistas anticipan la formación de 13 tormentas con nombre, de las cuales seis podrían convertirse en huracanes y al menos dos alcanzar categoría mayor, una cifra por debajo del promedio histórico.
Sin embargo, especialistas advierten que esto no significa menor riesgo para Yucatán, una de las regiones más vulnerables del país ante estos fenómenos.
El primer pronóstico estacional, elaborado por el equipo de huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, encabezado por el meteorólogo Phil Klotzbach, estima un menor número de sistemas tropicales en comparación con años recientes.
Noticia Destacada
Destacan cultura de anticipación en Yucatán durante el XXI Seminario Internacional de Huracanes
La proyección fue retomada por el Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos de la Universidad Autónoma de Yucatán (Ciafeme-UADY) y el Comité Hidrometeorológico de Yucatán.
La influencia del fenómeno de El Niño
De acuerdo con el meteorólogo Juan Vázquez Montalvo, este escenario estaría influenciado por la posible presencia del fenómeno de El Niño durante el verano, el cual genera condiciones atmosféricas adversas para la formación de ciclones, como el incremento del viento cortante.
A esto se suma que actualmente algunas zonas del Atlántico presentan temperaturas superficiales del mar ligeramente por debajo de lo normal, lo que reduce la energía disponible para el desarrollo de tormentas.
Se mantiene el peligro
A pesar del pronóstico, expertos locales insisten en que el número de ciclones no determina el nivel de riesgo. La experiencia en la Península de Yucatán ha demostrado que basta un solo sistema con trayectoria directa para provocar afectaciones graves.
Noticia Destacada
"El Niño" provocará calor intenso, incendios forestales, sequía en la Península de Yucatán y el Caribe
El antecedente más recordado es el huracán Isidore en 2002, que impactó de lleno la región en un año influenciado por El Niño, dejando severos daños. Este caso sigue siendo referencia obligada para subrayar que una temporada “tranquila” puede cambiar drásticamente en cuestión de días.
El espejo del 2025: vigilancia constante
El panorama contrasta con lo ocurrido en el 2025, cuando la actividad ciclónica se mantuvo dentro e incluso por momentos por encima del promedio. Aunque Yucatán no registró impactos directos de gran magnitud, la temporada estuvo marcada por alertas constantes.
Protección Civil activó protocolos en diversas ocasiones ante lluvias intensas, ondas tropicales y sistemas en desarrollo en el Caribe.
Municipios costeros y del interior resintieron inundaciones, rachas de viento y afectaciones menores, recordando que incluso los efectos indirectos pueden generar complicaciones importantes.
Con el inicio oficial de la temporada, el próximo 1 de junio, autoridades y especialistas reiteran el llamado a la población: la prevención no debe relajarse.
Los nombres asignados para los sistemas de este año –entre ellos Arthur, Bertha, Cristobal y Hanna– podrían parecer lejanos hoy, pero en una región como Yucatán, cada temporada representa una amenaza latente.Porque en materia de huracanes, la historia local es clara: no importa cuántos se formen, sino cuántos lleguen.