En Yucatán se registraron 48 casos de enfermedad de Chagas durante 2025, 46 en fase crónica y dos en fase aguda, mientras que en lo que va de 2026, hasta la semana epidemiológica 13, se han confirmado ocho casos: uno en fase aguda y siete en fase crónica, informó en exclusiva a POR ESTO! la doctora pediatra Andrea Catalina Enríquez Castillo, integrante del Colegio de Pediatras del Estado de Yucatán A.C.
La especialista explicó que el insecto conocido como “pic”, también llamado chinche hocicona o besucona, corresponde a la especie Triatoma dimidiata, un insecto hematófago que se alimenta de sangre y funge como vector del parásito Trypanosoma cruzi, causante de esta enfermedad.
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Detalló que el contagio ocurre cuando el insecto pica y posteriormente defeca; al rascarse o frotar la zona, la persona introduce el parásito a través de la piel, heridas o mucosas como los ojos. También puede transmitirse por ingestión de alimentos contaminados, transfusiones, trasplantes o de madre a hijo durante el embarazo.
Sobre los síntomas, indicó que la enfermedad presenta dos fases. En la fase aguda suele ser asintomática, aunque pueden aparecer signos como chagoma (roncha en la piel), inflamación del párpado conocida como signo de Romaña, fiebre, dolor de cabeza, náuseas, vómito, diarrea, inflamación de ganglios y dolor muscular.
En la fase crónica, aproximadamente el 30 por ciento de las personas infectadas puede desarrollar complicaciones cardíacas, como miocardiopatía, alteraciones del ritmo, aneurismas e insuficiencia cardíaca. En menor proporción, se presentan afectaciones gastrointestinales como megacolon o megaesófago.
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Ante una posible picadura, recomendó lavar de inmediato la zona con agua y jabón, evitar rascarse y aplicar compresas frías para disminuir la inflamación. Subrayó la importancia de acudir de forma inmediata a un centro de salud, ya que la enfermedad puede ser curable si se detecta en fase aguda. También sugirió, si es posible y sin riesgo, capturar el insecto para su análisis.
Advirtió que prácticas como el uso de remedios caseros o la demora en la atención médica pueden agravar el cuadro, ya que, de no tratarse a tiempo, la enfermedad evoluciona a una fase crónica que no es curable, aunque sí controlable.
En materia de prevención, destacó que no existe una vacuna aprobada, por lo que las medidas se enfocan en evitar el contacto con el insecto. Recomendó mantener fumigados los espacios, evitar dormir a la intemperie o en viviendas con presencia del “pic”, así como utilizar pabellones o ropa que cubra la piel.
Alertó que, aunque los casos reportados en el estado son relativamente bajos, existe la posibilidad de subregistro, por lo que consideró necesario reforzar la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico oportuno y la difusión de información, especialmente en contextos donde las infancias están más expuestas.