El turismo es el motor más visible de la economía yucateca y también su talón de Aquiles más reciente. En el 2026, Yucatán se consolida como el tercer estado del país con mayor incidencia de fraudes turísticos digitales, según la Asociación Mexicana de la Industria Turística (AMIT) en Yucatán. Rosa Isela García Pantoja, presidenta de la agrupación, presentó la cifra sin eufemismos: entre enero y abril, los esquemas de estafa a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería crecieron entre 20% y 30% respecto al año anterior.
El escenario es paradójico. El primer trimestre de 2026 mostró una recuperación moderada del sector: más reservaciones, alta demanda en destinos culturales y de naturaleza, movilidad regional al alza. Pero esa misma recuperación infló el mercado negro de las agencias fantasma. A mayor demanda de viajes, más víctimas potenciales.
Cómo opera un montaviaje
El delito conocido popularmente como “montaviaje” tiene una mecánica precisa. Los estafadores crean perfiles falsos en Facebook o cuentas de WhatsApp que aparentan ser agencias formales, con logos profesionales, testimonios fabricados y nombres que rozan los de empresas reconocidas. Luego publican paquetes a precios imposibles hacia los destinos favoritos: Cancún, cenotes de Yucatán, Riviera Maya, Europa o el Caribe.
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Una vez que el cliente muestra interés, la presión llega inmediatamente: “Esta promoción vence hoy”, “Solo quedan dos lugares”, “Si no apartas ahora pierdes la tarifa”. El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia documentó que en 58% de los casos las falsas agencias operan exclusivamente por internet, y en 90% de los reportes las víctimas buscan ayuda cuando el fraude ya se consumó. Las pérdidas van de 5 mil a 2 millones de pesos.
El método de pago es la trampa definitiva: depósitos bancarios a cuentas personales, transferencias por OXXO o monederos digitales sin comprobante fiscal. Después, silencio. La cuenta de WhatsApp desaparece, el perfil de Facebook es borrado y el sueño de las vacaciones se convierte en una denuncia ante la Fiscalía.
El caso Lasen
El caso más documentado en Yucatán es el de Operadora Lasen S.A. de C.V., conocida en redes sociales como Lasen Travel. La agencia —con presencia digital y un domicilio físico en Mérida que las víctimas intentaron encontrar sin éxito— captó a decenas de familias prometiendo viajes internacionales a Europa, Egipto, Jordania e Israel.
Entre los afectados se cuentan reconocidos yucatecos, quienes, junto con otras familias, presentaron querella ante la Fiscalía General del Estado en el 2024. El abogado Pablo Jesús Martínez Salazar, quien los representa, describió el patrón: pagos iniciales, luego solicitudes de seguros y diferencias, cambios de fechas sucesivos, y finalmente el silencio total de la representante de la agencia, identificada como Lupita.
Lo que alerta: existen varias querellas por fraude y hay cientos de involucrados. Víctimas de Mérida, Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México denunciaron casos similares. Algunos afectados “llegaron a vender terrenos para reunir el dinero del viaje”, según relató un afectado.
Lo más grave no es solo el fraude: algunas víctimas señalaron que al acudir a la Profeco les hicieron firmar un supuesto reembolso que nunca llegó, y que al firmar ya no podían dar seguimiento legal a su caso. Denunciantes señalan posible colusión entre funcionarios de la dependencia y la agencia. La Profeco no ha respondido públicamente estas acusaciones.
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Las cifras ocultas
La AMIT presentó ante el Congreso del Estado en febrero pasado una iniciativa de reforma para tipificar el fraude turístico como delito específico. El documento entregado al Legislativo expone un dato contundente: el sector reportó pérdidas de 800 millones de pesos en el 2024 y 850 millones en el 2025, según registros de tarjetas bancarias. Pero hay un problema metodológico que la presidenta de AMIT reconoció sin rodeos:
“No existe una coordinación federal efectiva para atender los casos de fraude turístico y el INEGI no cuenta con datos desagregados sobre este delito en Yucatán. Las transacciones en efectivo quedan fuera de los sistemas de medición oficial”, afirma Rosa Isela García Pantoja, de la AMIT Yucatán.
Esto significa que las cifras oficiales son apenas la punta del iceberg. Muchas víctimas no denuncian porque el costo económico y de tiempo del proceso legal supera al monto defraudado, según documentó el Consejo Ciudadano MX. Y muchas denuncias que sí se interponen terminan archivadas por falta de seguimiento institucional.
La respuesta del Gobierno
La Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur), encabezada por Darío Flota Ocampo, lanzó la campaña “Verifica y viaja” en coordinación con la Profeco y la Secretaría de Turismo federal. La estrategia propone tres pasos: verificar la reputación del proveedor, comprobar su existencia en el Registro Nacional de Turismo y revisar los métodos de pago. La campaña llega a través de redes sociales oficiales.
Pero los expertos señalan el problema de fondo: sin tipificación penal específica, sin coordinación federal real y sin datos desagregados, combatir el fraude turístico es una carrera contra el viento. La iniciativa de AMIT ante el Congreso sigue en espera de dictamen.
Perfil de las víctimas
El perfil de las víctimas documentadas desmonta el estereotipo del “ingenuo digital”. Médicos jubilados, profesionistas, familias de clase media que ahorraron durante años para un viaje especial. El 64% de las víctimas a nivel nacional son mujeres entre 31 y 60 años, según el Consejo Ciudadano.
La sofisticación de los esquemas —con páginas web apócrifas, números de confirmación de vuelo falsos y contratos elaborados— hace que incluso personas experimentadas caigan en la trampa.