La ciudad de los itzaes, Chichén Itzá, no deja de ser noticia. Sin embargo, esta ocasión, sus populares estructuras y el fenómeno astroarqueológico conocido como el "descenso de Kukulcán", han quedado relegados por la presencia de un peculiar habitante.
Mediante redes sociales, el custodio nocturno del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), José Antonio Keb Cetina, compartió imágenes de un ejemplar de sapo gigante (Rhinella horribilis), especie de anuro que destaca por sus grandes proporciones.
El custudio refirió, que luego de días con ausencia de lluvias, parecería que el sapo salió personalmente a pedir a Yuum Chaak (o Chaac), dios de la lluvia, que ya permita caer precipitaciones en el icónico recinto.
Keb Cetina, bromeó con sus seguidores y sugirió que quizá con el beso de una dama, el sapo pueda convertirse en una príncipe maya. José Antonio comentó que estos anfibios están ligados al señor de la lluvia, una de las deidades más importantes y veneradas en la cosmovisión maya.
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Más datos sobre la especie
El sapo gigante o de caña, como también es conocido, es uno de los anfibios más grandes de América. Usualmente alcanza una longitud hocico-cloaca de entre 13 y 20 centímetros, y un peso que puede rondar entre los 200 gramos y superar el kilogramo de peso.
Este animal, cuya presencia se encuentra ampliamente reportada en diversos hábitats de una buena porción del continente, se distribuye desde el sur de los Estados Unidos, buena parte de México y prácticamente toda Centroamérica.