Yucatán

Loros cachetes amarillos conquistan Mérida: así llegaron y por qué se quedaron

Los loros cachetes amarillos, originarios del sur de la Península, se han establecido en Mérida tras escapes y liberaciones, formando una población urbana estable.

Conservación de loros en la Península de Yucatán
Conservación de loros en la Península de Yucatán

Los loros cachetes amarillos (Amazona autumnalis), especie cuya distribución natural se concentra en el sur de la Península de Yucatán, se han establecido y reproducido en Mérida, donde hoy forman parte del paisaje urbano, de acuerdo con especialistas.

Su presencia en la capital yucateca se originó tras el paso del huracán Isidore en 2002, cuando varios ejemplares escaparon, situación que posteriormente se reforzó con la liberación de aves mantenidas como mascotas, señalaron expertos.

Con el paso de los años, nuevos escapes y liberaciones fortalecieron la población, que encontró en la ciudad alimento, refugio y sitios adecuados para anidar, demostrando una notable capacidad de adaptación a un entorno distinto a su hábitat original.

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De acuerdo con información del Proyecto Santa María, el loro cachetes amarillos se distribuye de manera natural principalmente en el sur de Campeche y Quintana Roo, por lo que históricamente no formaba parte de la avifauna silvestre de Yucatán, aunque sí de la Península. Actualmente, su presencia en Mérida ya es considerada una población establecida.

Los estudios muestran además el complejo panorama de conservación que enfrenta la especie. Su área de distribución histórica se estimó en 297,730 km², mientras que la distribución contemporánea se redujo a 129,611 km², lo que representa una pérdida del 56.4% de su territorio original. Apenas 15.2% de esa superficie permanece bajo algún esquema de protección.

Territorio vulnerable

En la Península de Yucatán, la especie ocupa potencialmente el 38.6% del territorio, pero únicamente 17.7% corresponde a áreas naturales protegidas, lo que evidencia la vulnerabilidad de sus poblaciones silvestres frente a la pérdida de hábitat.

Los especialistas advierten que, aunque estos loros han encontrado condiciones favorables en el ambiente urbano, ello no significa que su situación de conservación haya mejorado. La extracción ilegal de polluelos para el comercio de mascotas y la destrucción de las selvas continúan siendo las principales amenazas para la especie catalogada como amenazada.

La adaptación observada en Mérida también representa un fenómeno de interés científico. Los ejemplares han aprendido a aprovechar árboles urbanos para alimentarse y descansar, además de integrarse a la dinámica ecológica de la ciudad. Sin embargo, los investigadores insisten en que la liberación de fauna silvestre fuera de su distribución natural puede alterar los ecosistemas y generar impactos difíciles de prever.

Por ello, hacen un llamado a evitar la compra y tenencia ilegal de loros, así como las liberaciones irresponsables de aves en cautiverio. Cada ejemplar que ingresa de manera artificial a un nuevo ambiente modifica el equilibrio ecológico y plantea nuevos retos para la conservación de la biodiversidad de Yucatán.