México alcanzó en junio del 2026 su cifra más alta de empleo formal para ese mes desde que existe registro: 22 millones 779 mil 704 trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sin embargo, Yucatán avanzó en sentido contrario: la entidad registró una caída de 0.8% en el empleo formal durante el último año, ubicándose entre las 14 entidades del país con números negativos.
El contraste se agudiza al observar la Península. Quintana Roo logró un crecimiento marginal de 0.1%, suficiente para ser el único estado de la región con saldo positivo, mientras Campeche reportó una disminución de 2.5%, la segunda más pronunciada del país, solo detrás de Guerrero (-3.6%). Yucatán quedó así atrapado entre un vecino que crece a cuentagotas y otro que se desploma con fuerza, sin lograr sumarse a la tendencia expansiva nacional.
Del total nacional de junio, 86.9% corresponde a empleos permanentes y 13.1% a eventuales. En el primer semestre del año se generaron 262 mil 628 plazas nuevas y el crecimiento anual del país fue de 2 por ciento. Las entidades con mejor desempeño fueron Estado de México (7.4%), Ciudad de México (6.1%) y Baja California (5.4%). En el extremo opuesto se ubicaron Guerrero, Campeche y Yucatán, las tres únicas entidades que cerraron el semestre con pérdidas de empleo formal.
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Una caída que se profundizó mes con mes
Entre enero y mayo del 2026, Yucatán promedió 434 mil 950 trabajadores asegurados ante el IMSS, frente a 437 mil 212 en el mismo periodo del 2025, una pérdida de 2 mil 262 empleos formales. El deterioro no fue parejo: en enero, la diferencia entre ambos años fue mínima, de apenas 10 plazas (435 mil 58 contra 435 mil 48). Pero la brecha se amplió progresivamente: en febrero llegó a 2 mil 765 empleos menos; en marzo, a 5 mil 335; en abril, a 4 mil 42, y en mayo, a 3 mil 379.
El cierre de mayo —434 mil 577 asegurados— representó además una caída de 593 plazas respecto a abril, cifra confirmada por el capítulo Yucatán del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) durante la presentación de sus indicadores socioeconómicos regionales.
En el balance acumulado de los primeros cinco meses, el empleo formal yucateco prácticamente se estancó, con una variación de solo 471 plazas entre enero y mayo. En el mismo lapso, el país sumó cerca de 185 mil empleos formales adicionales, al pasar de 22 millones 493 mil 896 a 22 millones 678 mil 537 asegurados en promedio.
Dentro del Sureste, Yucatán conserva todavía el segundo mayor número de asegurados de la región: 434 mil 577 en mayo, por debajo de Quintana Roo (527 mil 592), pero por encima de Campeche (129 mil 894), Tabasco (206 mil 346) y Oaxaca (241 mil 72).
Comercio, construcción y manufactura, los focos amarillos
La desaceleración ocurre en una economía fuertemente terciarizada: 65.6% de la población ocupada en Yucatán trabaja en servicios, según la Secretaría de Economía y Trabajo del Estado, con el comercio como principal fuente de empleo.
A escala nacional, los Índices Globales de Personal y Remuneraciones de los Sectores Económicos (Igperse) del Inegi confirman una moderación generalizada en la contratación: en abril del 2026, el personal ocupado retrocedió 0.1% mensual y 1.5% anual, frente a apenas -0.1% un año antes, con caídas de 1.4% en personal dependiente y 3.3% en no dependiente.
Para una entidad donde 66.5% del PIB proviene de actividades terciarias y el comercio concentra 36% de las unidades económicas, ese comportamiento nacional pesa doble. La construcción ilustra el fenómeno con dos mediciones distintas que conviene no confundir: la Secretaría de Economía y Trabajo reportó una caída cercana a 12% en personas ocupadas en el sector durante el primer trimestre, mientras que el IMEF regional midió un retroceso de 14.7% anual en marzo en el valor de la producción constructora, muy por arriba del -0.7% nacional del mismo mes.
Ambos datos, aunque distintos en su metodología, apuntan a una misma debilidad del sector. El comercio, en cambio, mostró señales más alentadoras: las ventas al mayoreo crecieron 10.3% y las de menudeo, 3.7%, aunque el turismo reportó resultados menos favorables que un año antes.
Salarios que suben, plazas que no llegan
El reporte del Inegi revela una aparente contradicción: mientras las empresas contratan menos personal, las remuneraciones siguen creciendo. En abril, el Índice Global de Remuneraciones avanzó 1.1% mensual y 1.0% anual, y las remuneraciones medias reales subieron 2.6% respecto al mismo mes del 2025. A nivel nacional, el salario base de cotización promedio ante el IMSS llegó a 669.1 pesos diarios en junio, el segundo nivel más alto del que se tiene registro.
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Especialistas atribuyen el fenómeno a incrementos al salario mínimo, revisiones contractuales y estrategias de retención de personal especializado, más que a una expansión real del mercado laboral: las empresas pagan mejor a quien se queda, pero limitan nuevas contrataciones para controlar costos, en un escenario marcado por la contracción de la economía mexicana en el primer trimestre del 2026.
El reporte nacional también destaca la expansión de nuevos esquemas de aseguramiento: 1 millón 663 mil 147 personas se benefician ya de la reforma para trabajadores de plataformas digitales, de las cuales 237 mil 627 cuentan con seguridad social; 59 mil 553 personas trabajadoras del hogar están afiliadas con un ingreso promedio de 504 pesos diarios, y 445 mil 69 personas trabajadoras independientes están inscritas, con un ingreso promedio de 369.7 pesos diarios.
Un indicador que exige vigilancia
Yucatán mantiene niveles bajos de desocupación y una elevada participación laboral: 1.26 millones de personas integran la Población Económicamente Activa, con una tasa de ocupación de 98.5%, pese a los anuncios de inversión industrial, logística y comercial de los últimos años.
Sin embargo, la desaceleración en sectores estratégicos como la construcción, la desconexión entre salarios y contrataciones, y el lugar del estado entre las tres entidades con peor desempeño del país obligan a mantener atención sobre los próximos reportes del Inegi y del IMSS.
Si la reducción del personal ocupado se prolonga, el efecto podría trasladarse al consumo interno, la inversión y la generación de riqueza en una economía sostenida, sobre todo, en el comercio, los servicios y la manufactura.