Yucatán

Investigadores de la UADY participan en hallazgo que reescribe la historia de la odontología maya

Investigadores yucatecos encuentran pistas de un tratamiento dental maya nunca antes documentado con incrustaciones de jade.

Un molar cambia la historia: la UADY participa en el hallazgo que revela una cirugía dental hace mil años
Un molar cambia la historia: la UADY participa en el hallazgo que revela una cirugía dental hace mil años / Por Esto!

Un solo diente, resguardado desde hace décadas en un museo de Guatemala, obliga ahora a reescribir lo que se sabía sobre la odontología maya: por primera vez se documenta una incrustación de jade colocada no por estética, sino con un fin terapéutico, en un molar –una pieza invisible al hablar o sonreír– y no en un incisivo o canino, como ocurría en todos los casos conocidos hasta ahora.

El hallazgo, publicado en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, tiene firma yucateca: especialistas de la Facultad de Odontología y de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) participaron en la investigación, en colaboración con la Universidad Francisco Marroquín y el Museo Popol Vuh, ambos de Guatemala, institución donde se resguarda la pieza dental.

Hasta este estudio, la literatura arqueológica era clara: los mayas incrustaban jade, turquesa, pirita o hematita en dientes anteriores, siempre visibles, como símbolo de estatus, identidad o estética. Ningún registro previo documentaba una intervención de este tipo en un molar. La ubicación del hallazgo –un diente que no cumple función estética alguna– fue justamente lo que llamó la atención del equipo de investigadores.

Indicio clave

La pieza corresponde a un primer molar inferior izquierdo con una incrustación de jadeíta verde en su superficie de masticación, perteneciente a un adulto joven, de entre 24 y 30 años. El equipo de investigadores –encabezado por Estuardo Mata-Castillo, de la Universidad Francisco Marroquín, junto con Andrea Cucina, Ramírez Salomón, María Beatriz Monsreal-Peniche, Camilo Luin y Elma Vega-Lizama‒ combinó tomografías computarizadas de alta resolución, análisis microscópicos y estudios de endodoncia para examinar el diente.

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Los resultados mostraron que el tejido interno reaccionó alrededor de la incrustación, lo que indica que la intervención se realizó cuando la persona aún vivía y que la pieza continuó cumpliendo su función masticatoria después del procedimiento. Los investigadores identificaron además un material usado como cemento para fijar la piedra, evidencia de un dominio técnico –y posiblemente químico– más sofisticado del que se había documentado para la odontología maya.

Las paredes irregulares de la cavidad tallada en el diente son, para el equipo, uno de los indicios más fuertes de la hipótesis terapéutica: sugieren que la superficie fue perforada para eliminar una lesión cariosa incipiente antes de sellarla con la piedra, en un procedimiento que buscaría preservar la función del diente y contener el avance de una posible infección.

Una hipótesis alterna

El propio equipo de investigación reconoce que el debate no está cerrado. Existe una segunda hipótesis, de carácter simbólico: en personas con maloclusión severa de clase III –una condición en la que el maxilar inferior sobresale– el primer molar puede hacerse visible al hablar o mantener la boca abierta, lo que habría dado sentido a una intervención decorativa incluso en una pieza posterior. Los propios autores admiten que, en la práctica maya, los límites entre lo funcional y lo sagrado solían diluirse.

Sea cual sea la motivación final, el caso amplía por primera vez el universo de las intervenciones dentales prehispánicas documentadas más allá de los dientes anteriores, y con ello, el conocimiento médico que se atribuye a esta civilización.

La raíz yucateca

Aunque la pieza dental fue localizada en Guatemala, la investigación tiene raíces en Yucatán: desde hace varios años, especialistas de la UADY desarrollan estudios sobre odontología prehispánica que han permitido reconstruir los materiales utilizados por los mayas en incrustaciones dentales y analizar distintos procedimientos practicados por esta civilización.

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Los propios investigadores adelantaron que el hallazgo no cierra una línea de estudio, sino que abre otras: en los laboratorios de la universidad permanecen todavía cientos de tomografías y miles de imágenes de dientes mayas por analizar, material que podría aportar nueva evidencia sobre el conocimiento científico y médico desarrollado en Mesoamérica antes de la llegada europea.

El hallazgo se suma así a una línea de trabajo que coloca a la UADY como un actor relevante en la reconstrucción de la salud bucal de las civilizaciones prehispánicas, un campo en el que, según reconocen los propios especialistas, la evidencia documentada hasta ahora podría representar sólo una fracción de lo que realmente se practicaba hace más de mil años en el Sureste mexicano y Centroamérica.