El 21 de julio es el Día Mundial del Perro. Pero mientras en redes sociales circulan fotografías de “Toby”, “Príncipe” o “Duque” –algunos de los canes que meridanos compartieron para la fecha–, los datos oficiales cuentan una historia menos entrañable: en los hogares de Yucatán hay hoy 871 mil 193 perros mascota, 29 mil 291 menos que los 900 mil 484 registrados en el 2021, una caída de 3.2% en sólo cuatro años, según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (Enbiare) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La tendencia no es exclusiva del estado. A nivel nacional, la población de perros mascota en viviendas bajó 5.8%, al pasar de 43,756,372 a 41,226,497 entre el 2021 y el 2025: 2 millones 529 mil 875 canes menos habitan hoy los hogares mexicanos. La coincidencia del festejo con la temporada vacacional no es casual: el Día Mundial del Perro se celebra en verano justamente porque es la época del año en que el abandono de mascotas se dispara, cuando familias que salen de vacaciones optan por dejar a sus animales en la calle en lugar de asumir el costo de su cuidado.
Ese contraste –la fecha que rinde homenaje al “mejor amigo del hombre” frente a una curva poblacional que no deja de bajar– expone un vacío que va más allá de la anécdota individual: la ausencia de política pública de tenencia responsable que atienda la esterilización, el registro y el combate al abandono en un estado donde, paradójicamente, más de la mitad de los hogares aún tiene un perro.
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Un fenómeno nacional
El mapa nacional del 2025 confirma que la contracción no distingue regiones. El Estado de México se mantiene como el líder en número absoluto de perros mascota, pero perdió 658 mil 577 canes (-10.2%) en cuatro años. Le siguen Veracruz, con una merma de 283 mil 467 (-9.8%), y Ciudad de México, que retrocedió 345 mil 020 ejemplares, el mayor desplome porcentual del top diez con -12.7%. Puebla (-12%) y Michoacán (-11.6%) completan el cuadro de las caídas más severas entre las entidades con más perros.
La única excepción relevante es Baja California, que debutó en el top diez nacional al sumar 185,451 canes (+13.4%) y desplazar posiciones que antes ocupaban estados con poblaciones caninas más estables.
En ese contexto, Yucatán no encabeza la crisis, pero tampoco escapa a ella. El estado subió del lugar 20 al 19 en el ranking nacional por volumen de perros mascota, lo que equivale a ubicarse como el décimo cuarto estado con menos canes en hogares –un peldaño debajo del décimo tercer lugar que ocupaba en el 2021.
En la península, es Quintana Roo el que registra el derrumbe más pronunciado: perdió 89,237 perros mascota, una caída de 13.8%, la más alta entre las tres entidades peninsulares y una de las más severas del país. Campeche, en cambio, se mantiene como el cuarto estado con menos perros mascota a nivel nacional, con una pérdida marginal de 5,582 ejemplares (-1.4%). El orden queda así: Quintana Roo pierde proporcionalmente más (13.8%), seguido de Yucatán (3.2%) y, muy por detrás, Campeche (1.4%).
La paradoja de la “casa con perro”
Lo que hace más incómoda la cifra yucateca es que el estado conserva una proporción de hogares con perro superior a la de buena parte del país: 54.6% de las viviendas yucatecas tiene al menos un can, por encima del promedio nacional de 53.3 por ciento. Es una proporción más alta que la de Quintana Roo (52.3%), aunque lejos del liderazgo que ostentan Baja California (64.5%), Tabasco (63.5%) y Chiapas (62.3%), los tres estados donde más hogares conviven con un perro. Campeche, con 60.5%, también supera a Yucatán en esta métrica pese a su ubicación en el “top” de menor población canina absoluta, una aparente contradicción que se explica porque tiene menos viviendas totales, no menos costumbre de tener perro.
Esa combinación –muchos hogares con perro, pero cada vez menos perros en total– sugiere que el fenómeno no es una desafección generalizada hacia la mascota, sino más bien una reducción del número de animales por vivienda: familias que antes tenían dos o tres perros hoy tienen uno, o ninguno.
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Es un patrón compatible con el encarecimiento del gasto veterinario, de alimento y de vacunación –la tenencia responsable, recuerdan especialistas, exige presupuesto sostenido, no sólo buena voluntad–, y con la ausencia de campañas masivas y permanentes de esterilización que, en otros estados del top de proporción de hogares con perro, sí forman parte de la agenda de salud pública municipal.
Ni Yucatán ni sus vecinos peninsulares cuentan hoy con un registro estatal obligatorio de mascotas ni con programas de esterilización gratuita de cobertura amplia y continua –más allá de jornadas puntuales‒ lo que deja sin diagnóstico preciso las causas detrás de la caída: no se sabe con certeza cuánto corresponde a abandono, cuánto a menor natalidad canina por esterilización y cuánto a que las familias, ante la crisis del costo de vida, simplemente optan por no reponer al animal que muere o se pierde.
El gato, competidor silencioso
La Enbiare 2025 también deja un dato que merece lectura aparte: mientras el perro sigue siendo, por mucho, la mascota dominante en los hogares mexicanos –presente en 53.3% de las viviendas, frente a 24.8% con gato y 21.9% con otro tipo de mascota–, la brecha entre especies se ha ido cerrando en la conversación pública sobre bienestar animal urbano, un fenómeno que suele acompañar procesos de urbanización y de reducción del tamaño de las viviendas, donde el gato exige menos espacio y menos atención presencial.
Así, el Día Mundial del Perro del 2026 pasó en Yucatán con un doble mensaje: por un lado, la fotografía de “Rex” o “Canelito” que corrobora un vínculo afectivo real entre familias y mascotas; por el otro, una estadística oficial que documenta casi 30 mil compañeros caninos menos en cuatro años y ninguna política pública estatal diseñada específicamente para revertir la tendencia, entender sus causas o garantizar que la reducción responda a tenencia responsable y no a abandono silencioso.