Después de un primer semestre marcado por la cautela, la industria maquiladora y manufacturera de exportación en Yucatán comienza a recuperar confianza y anticipa un cierre favorable para el 2026, respaldada por una mayor estabilidad en las cadenas de producción y en los volúmenes de mercancías enviados a mercados internacionales.
El presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) en Yucatán, Ángel López Rodríguez, señaló que el inicio de la segunda mitad del año obligó a ajustar las expectativas originales debido al entorno comercial internacional.
Sin embargo, sostuvo que las empresas instaladas en la entidad observan ahora un panorama con mayor claridad rumbo a los últimos meses del año.
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“Todo se acomoda en el mercado, esa es la idea. Nosotros prevemos un panorama favorable para el cierre del año, pero las cifras reales se van generando trimestralmente; más adelante tendremos datos definitivos”, indicó.
El dirigente explicó que la incertidumbre generada durante el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ocasionó que algunas empresas prolongaran sus análisis antes de aprobar ampliaciones, nuevas inversiones o modificaciones en sus cadenas de suministro.
La cautela no obedeció a una paralización de las plantas, sino a la necesidad de conocer con mayor precisión las condiciones arancelarias, las reglas de origen y los cambios normativos que podrían aplicarse al comercio regional.
Tratado continúa vigente
El T-MEC no quedó cancelado ni está próximo a vencer. El pasado 1 de julio, México, Estados Unidos y Canadá acordaron mantener el acuerdo vigente al menos hasta el 2036 y realizar revisiones anuales. En cualquiera de esos encuentros, los tres países pueden decidir una nueva extensión por 16 años.
Después de la revisión conjunta, México y Estados Unidos celebraron del 21 al 23 de julio una tercera ronda bilateral en la Ciudad de México. Las conversaciones incluyeron acero, aluminio, productos derivados, sectores estratégicos, fortalecimiento de las cadenas norteamericanas y sustitución de importaciones procedentes de Asia.
La Secretaría de Economía informó que habrá una nueva ronda durante la primera semana de septiembre. Por ello, aunque la continuidad del tratado ya no está en duda, permanecen pendientes decisiones específicas que pueden modificar costos y condiciones de operación para las empresas exportadoras.
López Rodríguez explicó que las plantas de Yucatán mantienen sus actividades bajo las reglas actuales del acuerdo comercial. “Esperamos que una vez que se acomode el tema de los aranceles lo veremos con buenos ojos”, afirmó.
El directivo consideró que la definición de estos asuntos permitirá normalizar la toma de decisiones empresariales y dar mayor certidumbre a los proyectos que permanecen en evaluación.
No toda mercancía queda exenta
El presidente de Index aclaró que los beneficios arancelarios dependen del origen de los insumos y del cumplimiento de las reglas establecidas en el tratado.
Esto significa que una mercancía no queda libre de impuestos únicamente por haber sido fabricada o enviada desde México. Para recibir el trato preferencial debe demostrar que cumple con los porcentajes de contenido regional, procesos productivos y demás requisitos de origen fijados por el T-MEC.
La Secretaría de Economía reportó que actualmente el 85 por ciento de las exportaciones mexicanas conserva arancel cero al ingresar al mercado estadounidense. El resto puede estar sujeto a tarifas, medidas sectoriales o requisitos adicionales.
Las empresas que utilizan componentes producidos en México, Estados Unidos o Canadá tienen mayores posibilidades de cumplir las condiciones para obtener el beneficio. En cambio, aquellas que dependen de materias primas o piezas procedentes de países asiáticos enfrentan un escenario más complejo.
Los componentes de terceros países no quedan prohibidos, pero pueden estar sujetos a impuestos al momento de importarse o dificultar que el producto terminado alcance el contenido regional necesario para recibir la preferencia del tratado.
Esta situación obliga a las plantas a revisar proveedores, procesos de transformación y costos logísticos. En algunos casos, sustituir un insumo asiático por otro norteamericano puede reducir la presión arancelaria, pero también elevar el precio de producción si no existe un proveedor regional competitivo.
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Ajustan operaciones
López Rodríguez sostuvo que las unidades manufactureras han comenzado a adaptar sus esquemas de trabajo frente a los cambios en la oferta y la demanda mundial, con el propósito de conservar la continuidad de sus exportaciones.
Entre los ajustes posibles se encuentran la búsqueda de nuevos proveedores, la reorganización de inventarios, la modificación de rutas logísticas y la revisión del origen de los componentes utilizados en cada producto.