En Yucatán, trabajar dejó de ser sinónimo de bienestar. Hoy, 1.1 millones de personas, equivalentes al 66 por ciento de la población en edad y condiciones de laborar, sobreviven entre el desempleo y la precariedad, al carecer de seguridad social, percibir salarios insuficientes, tener contratos inestables o desempeñarse sin representación sindical, revela el Reporte 29 del Observatorio de Trabajo Digno (OTD), elaborado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.
El diagnóstico muestra que el problema no se limita a quienes buscan un empleo sin encontrarlo. Miles de personas sí trabajan, pero lo hacen en condiciones que les impiden acceder a una vida digna, mientras otras permanecen fuera del mercado laboral porque las tareas de cuidado recaen sobre sus hombros.
De acuerdo con el informe, 343 mil yucatecos permanecen excluidos del mercado laboral. De ellos, 98 mil están desempleados, al encontrarse en busca de una oportunidad o disponibles para trabajar.
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A esta cifra se suman 245 mil personas que no pueden incorporarse a una actividad remunerada porque dedican su tiempo al cuidado de menores, enfermos, personas con discapacidad o adultos mayores dentro de sus hogares.
Desigualdad exhibe el rostro femenino
La desigualdad sigue teniendo rostro de mujer. 232 mil, es decir, 95 por ciento de quienes permanecen fuera del mercado laboral por realizar labores de cuidado, son mujeres, una realidad que continúa limitando su independencia económica y sus posibilidades de desarrollo.
Ante este panorama, el Observatorio plantea ampliar la red de servicios públicos de cuidado mediante más estancias infantiles, escuelas de horario ampliado, centros de atención para personas con discapacidad y casas de día para adultos mayores, con el propósito de facilitar la incorporación de más mujeres al mercado laboral.
Pero conseguir un empleo tampoco representa una garantía. El reporte advierte que 782 mil trabajadores carecen de seguridad social, lo que equivale al 64 por ciento de la población ocupada en la entidad.
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A ello se suma que 763 mil personas, es decir, 65 por ciento de quienes tienen una ocupación, reciben ingresos insuficientes para adquirir al menos dos canastas básicas, situación que refleja el deterioro del poder adquisitivo de miles de familias.
Ingresos “cero” y termómetro salarial
Dentro de este grupo aparecen 251 mil personas que reportaron ingreso cero. Acción Ciudadana Frente a la Pobreza consideró que este resultado podría obedecer a inconsistencias de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), por lo que anunció la elaboración de un Termómetro Salarial, con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), para ofrecer una medición más precisa de los ingresos laborales.
La precariedad también se manifiesta en la escasa capacidad de los trabajadores para defender sus derechos. En Yucatán, 724 mil asalariados, equivalentes a nueve de cada 10, carecen de representación sindical para negociar colectivamente mejores condiciones laborales.
Además, 412 mil personas, el 51 por ciento de quienes laboran bajo subordinación, no cuentan con un contrato estable, lo que incrementa la incertidumbre sobre la permanencia de sus empleos y dificulta el acceso a mejores prestaciones.
Si bien Yucatán presenta mejores indicadores que el promedio nacional en materia de desempleo y exclusión por labores de cuidado, el estado supera la media del país en rubros clave como la falta de seguridad social, los bajos ingresos y la ausencia de representación sindical.
El Observatorio de Trabajo Digno concluye que el reto no consiste únicamente en generar más empleos, sino en garantizar que éstos ofrezcan condiciones suficientes para que las personas puedan acceder a un salario digno, protección social y estabilidad laboral.