La chaya, una planta que crece con facilidad en distintas zonas de Yucatán y otros estados del sureste de México, forma parte de la alimentación tradicional de la región.
Sus hojas destacan por su contenido de nutrientes y por los usos que se le han atribuido en la alimentación y la medicina tradicional.
Aunque suele incorporarse a sopas, aguas y otros preparados, existe una recomendación fundamental antes de consumirla: las hojas de chaya no deben comerse crudas, debido a que contienen compuestos que pueden resultar tóxicos.
Chaya: estos son sus principales beneficios para la salud
La chaya es un arbusto considerado muy nutritivo por su aporte de proteína, hierro, calcio, potasio y vitaminas A y C.
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También contiene compuestos fenólicos con actividad antioxidante, los cuales ayudan a proteger a las células frente al daño oxidativo. Entre los beneficios que se le atribuyen se encuentran:
- Control del azúcar en la sangre: su consumo se ha relacionado con una disminución de los niveles de glucosa, aunque no sustituye el tratamiento médico para la diabetes.
- Reducción del colesterol: puede contribuir dentro de una alimentación equilibrada al control del colesterol y las grasas en la sangre.
- Mejora de la digestión: tradicionalmente se utiliza como un laxante suave y para ayudar a combatir el estreñimiento.
- Efecto antiinflamatorio: sus compuestos pueden contribuir a disminuir procesos inflamatorios y molestias corporales leves.
- Lactancia: en la medicina tradicional se ha utilizado para favorecer la producción de leche materna.
La chaya nunca debe consumirse cruda
Uno de los principales riesgos de esta planta está en la forma de preparación. Las hojas de chaya crudas contienen compuestos que pueden liberar cianuro, por lo que no deben consumirse directamente ni utilizarse sin una cocción adecuada.
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Para reducir este riesgo, las hojas deben hervirse durante al menos 20 minutos o cocinarse completamente antes de incorporarlas a sopas, guisos, tés o aguas frescas.
Por ello, aunque la chaya puede formar parte de una alimentación variada por su contenido de nutrientes, la preparación correcta es indispensable antes de consumirla.
Además, sus posibles efectos sobre la glucosa, el colesterol o la lactancia no deben considerarse sustitutos de los tratamientos o indicaciones de un profesional de la salud.