Cubrir la canasta básica semanal de una familia yucateca de cuatro integrantes cuesta 743.90 pesos, según el más reciente monitoreo del programa “Quién es Quién en los Precios” de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Es la más barata de las ocho entidades del Sureste que mide el organismo. Pero para pagarla con el salario mínimo general vigente desde enero –315.04 pesos diarios‒ una persona necesitaría destinar casi dos días y medio de trabajo completos, sin gastar un peso en nada más.
Este miércoles, cuando Yucatán conmemore 216 años del inicio de la Independencia, esa cuenta se aprieta todavía más: hay que sumar bandera, papel picado, cena especial y, para quien tenga que trabajar en el día de descanso obligatorio, calcular si su patrón le pagará lo que la ley exige.
La fecha patria llega, otra vez, como un espejo incómodo: el discurso oficial habla de recuperación del poder adquisitivo, mientras el gasto cotidiano de una familia yucateca sigue midiéndose en jornadas completas de trabajo.
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La canasta más barata, el salario insuficiente
De acuerdo con Profeco, los precios corresponden a la semana del 17 al 21 de agosto del 2026 y contemplan 24 productos de alto consumo –entre ellos arroz, huevo, pollo, frijol, leche, tortillas y verduras‒ calculados sobre el consumo semanal de un hogar de cuatro integrantes. Con 743.90 pesos, Mérida se colocó como el punto más barato de la región Sureste, por debajo de Campeche (745.20), Guerrero (751.90), Tabasco (757.30), Chiapas (765.90), Oaxaca (846.50), Veracruz (858.50) y Quintana Roo (862.40). La diferencia entre el precio más bajo y el más alto de la región –905.50 pesos, también en un punto de medición de Campeche‒ es de 161.60 pesos.
El salario mínimo general, fijado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) en 315.04 pesos diarios desde el 1 de enero del 2026 –un incremento del 13% respecto al 2025‒ equivale a 9,582.47 pesos al mes. Al comparar ambas cifras, cubrir una sola semana de canasta básica exige el equivalente a 2.36 jornadas completas de salario mínimo: casi dos días y medio de trabajo dedicados únicamente a poner comida en la mesa, antes de pensar en renta, transporte, salud o, en estos días, cualquier gasto adicional por las fiestas patrias.
Una de cada cuatro en pobreza laboral
Esa brecha entre salario y canasta no es un dato aislado. El 27.8% de la población ocupada en Yucatán vivía en pobreza laboral durante el segundo trimestre del 2026, de acuerdo con la medición trimestral del Inegi –es decir, más de uno de cada cuatro yucatecos con empleo no gana lo suficiente para cubrir una canasta alimentaria para su familia. En Mérida, la cifra es menor, 19.7%, la más baja del estado, lo que confirma que la brecha entre la capital y el resto de los municipios no es solo de precios, sino también de ingresos.
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Es decir: Mérida tiene la canasta básica más barata de la región, pero eso no ha bastado para sacar a una quinta parte de su población ocupada de la pobreza laboral. Y si la capital, con los precios más bajos, registra esa proporción, la pregunta abierta –que estos datos no permiten responder todavía‒ es qué tan distinta luce esa fotografía en los municipios del interior, donde los precios pueden variar y los ingresos suelen ser menores.
Lo que dice la ley
El 16 de septiembre es, a diferencia del 15, un día de descanso obligatorio reconocido por el artículo 74 de la Ley Federal del Trabajo. Quien deba trabajar esa fecha tiene derecho, según el artículo 75, a un salario doble adicional al que le corresponde por el día, lo que en la práctica se traduce en un pago triple. Para una persona que gane el salario mínimo general, eso representa 945.12 pesos por la jornada: 315.04 pesos del salario ordinario más 630.08 pesos adicionales por trabajar en el descanso obligatorio.
La ley, sin embargo, protege sobre todo a quien tiene un empleo formal y un patrón identificable. Buena parte del mercado laboral yucateco opera fuera de ese esquema, un fenómeno de informalidad que este mismo medio ha documentado en su cobertura sobre la desaceleración del empleo formal en el estado. Para ese sector de trabajadores, el artículo 75 es, en los hechos, letra que no siempre se aplica.
Una fiesta con cuentas diferentes
El Gobierno federal ha planteado como meta que, hacia el 2030, el salario mínimo alcance para cubrir 2.5 canastas básicas de referencia nacional, frente a las 1.78 que la Conasami calculaba a finales del 2025.
Es un objetivo de mediano plazo, medido con una metodología distinta a la canasta semanal que monitorea Profeco por ciudad, pero apunta en la misma dirección que revelan los números locales: el salario mínimo compra hoy menos canasta de la que muchas familias necesitan para vivir con holgura.
Este miércoles, mientras el desfile cívico-militar recorra el Centro de Mérida y las familias enciendan la parrilla o compren la última guirnalda de papel picado, esa aritmética seguirá corriendo en paralelo a la celebración: 743.90 pesos de canasta, 315.04 de salario mínimo, 27.8% en pobreza laboral. Son los números que no aparecen en el programa oficial de los festejos, pero que definen cómo llega cada familia yucateca a la mesa del 16 de septiembre.