Yucatán

Yucatán arrastra rezago educativo: 557 mil 475 adultos no concluyeron su educación básica

Yucatán ocupa el séptimo lugar nacional en rezago educativo: 28.3% de su población adulta.

Yucatán supera el promedio nacional de rezago educativo
Yucatán supera el promedio nacional de rezago educativo / POR ESTO!

Uno de cada cuatro yucatecos mayores de 15 años —557 mil 475 personas— no concluyó su educación básica, de acuerdo con estimaciones oficiales dadas a conocer en recientemente. En las nuevas generaciones, en cambio, la fotografía es distinta: entre el 2020 y el 2025, la asistencia escolar de niñas y niños de 6 a 14 años pasó de 95.4 a 97.3 por ciento, según la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El contraste resume el estado de la educación en Yucatán: hay avances medibles entre la infancia, pero un lastre generacional que la entidad no logra remontar.

Los resultados de la EIC 2025, publicados el 22 de septiembre, muestran que la asistencia escolar creció en los tres grupos de edad medidos. Entre los niños de 3 a 5 años pasó de 72.1 a 81.9 por ciento; entre los de 6 a 14 años, de 95.4 a 97.3 por ciento —el nivel más alto de los tres tramos—, y entre adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años, de 46.8 a 50.7 por ciento. Este último dato revela que, pese a la mejora, apenas la mitad de la población en edad de cursar bachillerato o estudios superiores efectivamente lo hace. 

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Menor analfabetismo

La tasa de analfabetismo de la población de 15 años y más bajó de 6.1 a 4.4 por ciento en el mismo periodo, y el grado promedio de escolaridad avanzó de 9.6 a 10.3 años, el equivalente a no haber concluido todavía la educación media superior. En los papeles, Yucatán es hoy una entidad cuya población adulta promedia apenas el primer año de preparatoria.

Esas cifras, tomadas de manera aislada, ocultan una brecha que otras mediciones oficiales han documentado a lo largo del 2026. Según estimaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) con corte a finales del 2025, Yucatán arrancó el año en el séptimo lugar nacional por su porcentaje de rezago educativo entre la población mayor de 15 años: 28.3 por ciento, equivalente a 557 mil 475 personas, una proporción superior al promedio nacional de 26.6 por ciento.

De ese total, 101 mil 291 personas son analfabetas (5.1 %), 180 mil 662 no terminaron la primaria (9.2 %) y 275 mil 522 se quedaron sin concluir la secundaria (14.0 %).

Los peor evaluados

En el comparativo nacional, Yucatán está lejos de ser el peor evaluado: Chiapas encabeza la lista con 44.9 por ciento de rezago, seguido de Michoacán (40.0 %), Guerrero (39.3 %), Oaxaca (37.3 %), Veracruz (36.7 %) y Puebla (33.4 %); en el extremo opuesto, la Ciudad de México reporta apenas 16.6 por ciento. Pero dentro de su propia región, el estado no tiene comparación favorable: es el peor evaluado de la Península.

Campeche, con 26.3 por ciento de rezago (192 mil 614 personas), y Quintana Roo, con apenas 19.9 por ciento (323 mil 299 personas), reportan condiciones sustancialmente mejores. Por cada quintanarroense de 15 años o más con atraso educativo, hay 1.72 yucatecos en la misma condición; frente a Campeche, la brecha crece a casi tres a uno. En analfabetismo puro, la tasa yucateca de 5.1 por ciento casi duplica el 2.6 por ciento de Quintana Roo, y en primaria incompleta el estado ocupa el quinto lugar nacional, una de las posiciones más críticas del país.

La distancia entre el discurso de mejora que ofrece la EIC 2025 —centrada en la generación que hoy está en las aulas— y el estancamiento que reflejan los datos de rezago adulto no es casual. Habla de una política educativa que, durante años, no alcanzó a compensar el abandono escolar de generaciones anteriores, particularmente en el bachillerato y la educación superior, donde la propia EIC 2025 confirma que sólo la mitad de los jóvenes entre 15 y 24 años asiste a la escuela.

Escuelas lejanas

La movilidad cotidiana ofrece otra pista sobre las condiciones materiales detrás de esas cifras. De acuerdo con la EIC 2025, 81.5 por ciento de la población estudiantil llega a la escuela en 30 minutos o menos, y el medio de traslado más usado sigue siendo caminar, con 29.9 por ciento, por encima del automóvil (22.4 %) y el transporte público (20.3 %).

Casi 8 de cada 100 estudiantes deben salir de su municipio o incluso de la entidad para estudiar, lo que apunta a una oferta educativa desigual entre Mérida y el interior del estado.

Frente a este panorama, el gobierno estatal ha anunciado en el 2026 una serie de respuestas. En marzo, la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) y el Instituto de Educación para Adultos del Estado de Yucatán (Ieaey) se sumaron, en coordinación con el INEA y la Anuies, al Convenio por la Alfabetización 2026, que busca movilizar a estudiantes de nivel medio superior y superior para alfabetizar a personas adultas.

En julio, la dependencia anunció además una ‘inversión histórica’ en becas, ampliación de infraestructura y nuevas opciones de educación media superior y superior, con la meta declarada de reducir el rezago escolar.

En espera de pruebas

Los anuncios, sin embargo, llegan sobre una base que arrastra más de medio millón de personas sin educación básica concluida. La pregunta de fondo –qué tan rápido pueden las nuevas estrategias estatales revertir un rezago acumulado durante décadas– no tiene todavía una respuesta medible: los datos disponibles muestran mejoras en la matrícula de las nuevas generaciones, pero ningún indicador oficial señala aún una reducción sustancial del rezago entre la población adulta.

Para el ciclo escolar 2026-2027, que arrancó el 31 de agosto, la Segey reportó que 410 mil 938 estudiantes de educación básica –entre escuelas públicas y privadas– iniciaron clases en la entidad. Es sobre esa población, y sobre los cientos de miles de yucatecos que ya salieron del sistema educativo sin concluirlo, donde se medirá en los próximos años si Yucatán logra cerrar la brecha que hoy lo coloca por debajo de sus dos vecinos peninsulares.

Mayores de 15 años —557 mil 475 personas— no concluyó su educación básica, de acuerdo con estimaciones oficiales dadas a conocer en recientemente. En las nuevas generaciones, en cambio, la fotografía es distinta: entre el 2020 y el 2025, la asistencia escolar de niñas y niños de 6 a 14 años pasó de 95.4 a 97.3 por ciento, según la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El contraste resume el estado de la educación en Yucatán: hay avances medibles entre la infancia, pero un lastre generacional que la entidad no logra remontar.

Los resultados de la EIC 2025, publicados el 22 de septiembre, muestran que la asistencia escolar creció en los tres grupos de edad medidos. Entre los niños de 3 a 5 años pasó de 72.1 a 81.9 por ciento; entre los de 6 a 14 años, de 95.4 a 97.3 por ciento —el nivel más alto de los tres tramos—, y entre adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años, de 46.8 a 50.7 por ciento. Este último dato revela que, pese a la mejora, apenas la mitad de la población en edad de cursar bachillerato o estudios superiores efectivamente lo hace.

Menor analfabetismo

La tasa de analfabetismo de la población de 15 años y más bajó de 6.1 a 4.4 por ciento en el mismo periodo, y el grado promedio de escolaridad avanzó de 9.6 a 10.3 años, el equivalente a no haber concluido todavía la educación media superior. En los papeles, Yucatán es hoy una entidad cuya población adulta promedia apenas el primer año de preparatoria.

Esas cifras, tomadas de manera aislada, ocultan una brecha que otras mediciones oficiales han documentado a lo largo del 2026. Según estimaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) con corte a finales del 2025, Yucatán arrancó el año en el séptimo lugar nacional por su porcentaje de rezago educativo entre la población mayor de 15 años: 28.3 por ciento, equivalente a 557 mil 475 personas, una proporción superior al promedio nacional de 26.6 por ciento.

De ese total, 101 mil 291 personas son analfabetas (5.1 %), 180 mil 662 no terminaron la primaria (9.2 %) y 275 mil 522 se quedaron sin concluir la secundaria (14.0 %).

Los peor evaluados

En el comparativo nacional, Yucatán está lejos de ser el peor evaluado: Chiapas encabeza la lista con 44.9 por ciento de rezago, seguido de Michoacán (40.0 %), Guerrero (39.3 %), Oaxaca (37.3 %), Veracruz (36.7 %) y Puebla (33.4 %); en el extremo opuesto, la Ciudad de México reporta apenas 16.6 por ciento. Pero dentro de su propia región, el estado no tiene comparación favorable: es el peor evaluado de la Península.

Campeche, con 26.3 por ciento de rezago (192 mil 614 personas), y Quintana Roo, con apenas 19.9 por ciento (323 mil 299 personas), reportan condiciones sustancialmente mejores. Por cada quintanarroense de 15 años o más con atraso educativo, hay 1.72 yucatecos en la misma condición; frente a Campeche, la brecha crece a casi tres a uno. En analfabetismo puro, la tasa yucateca de 5.1 por ciento casi duplica el 2.6 por ciento de Quintana Roo, y en primaria incompleta el estado ocupa el quinto lugar nacional, una de las posiciones más críticas del país.

La distancia entre el discurso de mejora que ofrece la EIC 2025 —centrada en la generación que hoy está en las aulas— y el estancamiento que reflejan los datos de rezago adulto no es casual. Habla de una política educativa que, durante años, no alcanzó a compensar el abandono escolar de generaciones anteriores, particularmente en el bachillerato y la educación superior, donde la propia EIC 2025 confirma que sólo la mitad de los jóvenes entre 15 y 24 años asiste a la escuela.

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Casi 8 de cada 100 estudiantes deben salir de su municipio o incluso de la entidad para estudiar, lo que apunta a una oferta educativa desigual entre Mérida y el interior del estado.

Frente a este panorama, el gobierno estatal ha anunciado en el 2026 una serie de respuestas. En marzo, la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) y el Instituto de Educación para Adultos del Estado de Yucatán (Ieaey) se sumaron, en coordinación con el INEA y la Anuies, al Convenio por la Alfabetización 2026, que busca movilizar a estudiantes de nivel medio superior y superior para alfabetizar a personas adultas.

En julio, la dependencia anunció además una ‘inversión histórica’ en becas, ampliación de infraestructura y nuevas opciones de educación media superior y superior, con la meta declarada de reducir el rezago escolar.

En espera de pruebas

Los anuncios, sin embargo, llegan sobre una base que arrastra más de medio millón de personas sin educación básica concluida. La pregunta de fondo –qué tan rápido pueden las nuevas estrategias estatales revertir un rezago acumulado durante décadas– no tiene todavía una respuesta medible: los datos disponibles muestran mejoras en la matrícula de las nuevas generaciones, pero ningún indicador oficial señala aún una reducción sustancial del rezago entre la población adulta.

Para el ciclo escolar 2026-2027, que arrancó el 31 de agosto, la Segey reportó que 410 mil 938 estudiantes de educación básica –entre escuelas públicas y privadas– iniciaron clases en la entidad. Es sobre esa población, y sobre los cientos de miles de yucatecos que ya salieron del sistema educativo sin concluirlo, donde se medirá en los próximos años si Yucatán logra cerrar la brecha que hoy lo coloca por debajo de sus dos vecinos peninsulares.