Yucatán / Mérida

Yucacoreanos: la generación que lucha por preservar la herencia coreana en Yucatán

Memoria coreana revive en Yucatán con ayuda de descendientes, quienes rescatan historias silenciadas por generaciones.

Descendientes de inmigrantes rescatan su historia, raíces y cultura a más de un siglo de su llegada
Descendientes de inmigrantes rescatan su historia, raíces y cultura a más de un siglo de su llegada / Por Esto!

A más de un siglo de la llegada de los primeros migrantes coreanos a Yucatán, las historias de aquellos hombres y mujeres que cruzaron el océano buscando sobrevivir siguen latiendo entre apellidos, fotografías antiguas y nuevas generaciones empeñadas en rescatar una identidad que durante décadas permaneció en silencio.

Para Wendy Lee, descendiente de la cuarta generación de coreanos residentes en Yucatán y representante de la agrupación Yucacoreanos, reconstruir esa memoria se convirtió en una misión personal y colectiva. Su historia familiar comenzó mucho antes de que ella pudiera comprender el peso de sus raíces.

“Corea estaba atravesando una situación económica muy difícil. Había mucha necesidad y comenzaron a invitar a las personas a viajar a México con la promesa de una vida mejor”, relató en entrevista exclusiva para POR ESTO!.

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Aquella esperanza nació a principios del siglo XX, cuando noticias sobre trabajadores asiáticos que habían llegado a Hawái para laborar en plantaciones de caña comenzaron a difundirse en Corea. Para cientos de familias empobrecidas, abandonar su tierra representaba la única posibilidad de escapar de la miseria.

Los pioneros

En 1905 arribó a Yucatán el primer contingente de inmigrantes coreanos para trabajar en las haciendas henequeneras, cuando el llamado “oro verde” impulsaba la economía peninsular. Sin embargo, el trayecto estuvo lejos de parecerse al paraíso prometido.

Wendy Lee explicó que, según las investigaciones que realizó durante más de dos años, la travesía marítima estuvo marcada por accidentes, enfermedades y muertes.

“En el camino hubo fallecimientos, incluso la muerte de un pequeño. Cuando llegaron a Salina Cruz (Oaxaca) algunos ni siquiera pudieron bajar del barco porque tenían fiebre”, contó.

La distancia con su propia historia familiar comenzó desde la infancia. Su padre, Joaquín Lee Kong, falleció en un accidente carretero cuando ella tenía apenas seis años, situación que la separó de sus bisabuelos coreanos y la llevó a crecer en Conkal con sus abuelos maternos. “Yo no sabía que era descendiente coreana. Apenas hace cuatro años pude conocer fotografías de mis bisabuelos, pero el ADN llama”.

El primer choque para los migrantes fue el idioma. Después vino la comida, el clima y las condiciones laborales en las haciendas henequeneras. Mientras algunos recibieron un trato digno, otros enfrentaron explotación y discriminación.

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Frente a ello, la comunidad decidió mantenerse unida y fortalecerse desde la fe. “Demostraron ser muy trabajadores y productivos”, afirmó Wendy.

Matrimonios con mayas

Entre las historias que sobrevivieron al paso del tiempo destaca la de una mujer maya que decidió casar a sus hijas con inmigrantes coreanos. Una de ellas fue Margarita Díaz, abuela de Wendy, quien contrajo matrimonio con Ignacio Kong, conocido originalmente como Kong Gi-seon.

Tras concluir los contratos en las haciendas, algunos coreanos comenzaron a construir nuevas oportunidades. Fundaron la Escuela Militar Sungmu Hakgyo y también una escuela de idiomas, sembrando así las primeras semillas de intercambio cultural entre Corea y Yucatán.

Sin embargo, Wendy reconoció que durante décadas muchas familias optaron por callar sus orígenes. Las costumbres y la lengua coreana dejaron de transmitirse en varios hogares, provocando que numerosas generaciones crecieran desconectadas de sus raíces.

“Los coreanos estuvieron en silencio mucho tiempo y muchos descendientes no aprendieron sobre sus costumbres. Pero ese era el sueño de nuestros ancestros: que no se olvidara la raíz”, sostuvo.

Cuéntame…

Actualmente, la agrupación Yucacoreanos busca revertir esa pérdida histórica mediante actividades culturales, talleres y proyectos educativos. La asociación nació oficialmente el 9 de julio de 2023, aunque desde 2022 impulsaban el programa “Cuéntame Corea”, enfocado en acercar la cultura coreana a niñas, niños y jóvenes a través de la lectura.

Desde entonces han realizado festivales culturales, exhibiciones de taekwondo, concursos de K-pop, talleres de idioma coreano y presentaciones de danza tradicional, además de firmar alianzas con instituciones culturales y educativas tanto en México como en Corea del Sur.

Uno de sus proyectos más importantes fue la publicación del libro “Cuéntame Corea”, que reúne testimonios de jóvenes descendientes de quinta generación y amantes de la cultura coreana. A ello se suma la donación de 100 libros coreanos realizada por la Asociación de Investigación de Libros Infantiles de Corea para fortalecer los talleres de lectura en comunidades yucatecas.

Las actividades ya llegaron a municipios como Sacalum, Ticul, Umán, Sisal, Acanceh y Hoctún, donde niñas y niños han tenido contacto por primera vez con la escritura Hangul.

“La emoción de los niños cuando escriben sus nombres en coreano es increíble. Se dan cuenta de que no es imposible y empiezan a creer que también pueden cumplir sus sueños”, comentó.

Actualmente, Yucacoreanos cuenta con un centro cultural en Ciudad Caucel, donde realizan talleres, encuentros culturales y mantienen una pequeña biblioteca coreana. Incluso han recibido visitas de descendientes coreanos provenientes de Estados Unidos, Canadá, Cuba y distintas entidades mexicanas interesados en reencontrarse con su historia.

Pese a los avances, Wendy Lee considera que aún existen grandes retos para preservar la identidad cultural de la comunidad, principalmente por la falta de recursos económicos y apoyo institucional.

“Queremos llegar a más lugares de Yucatán y fuera de México, pero las finanzas nos limitan. Seguimos tocando puertas y esperando apoyo para continuar aportando a la comunidad”, dijo.