Yucatán se consolidó como una de las entidades con mejores condiciones para que las mujeres ingresen y permanezcan en el mercado laboral; sin embargo, el avance contrasta con una realidad que continúa limitando su autonomía económica: seis de cada 10 trabajadoras permanecen en la informalidad, sin acceso a seguridad social ni prestaciones, mientras el estado figura entre los de menor capacidad para consolidar negocios encabezados por mujeres.
El estudio Estados #ConLupaDeGénero 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ubicó a Yucatán en el cuarto lugar nacional en materia de competitividad para las mujeres, luego de escalar cuatro posiciones respecto al año pasado.
La quinta edición del estudio muestra que 15 entidades avanzaron respecto al 2025, 12 retrocedieron y cinco mantuvieron su posición, y entre los mayores avances destaca precisamente Yucatán, que escaló cuatro lugares gracias a mejoras en educación, cuidados y seguridad para las mujeres. No obstante, el organismo advierte que los progresos en educación, seguridad y condiciones de acceso al mercado laboral todavía no se reflejan en empleos de calidad ni en una mayor independencia económica.
Noticia Destacada
Yucatán avanza al cuarto lugar nacional en mejores condiciones laborales para mujeres; la informalidad sigue como reto
Los pilares del progreso
La evaluación mide 16 indicadores agrupados en tres pilares: entrada al mercado laboral, permanencia en el empleo y autonomía económica. En el pilar de permanencia, Yucatán se ubicó en el séptimo lugar nacional, mientras que en autonomía económica ocupó la posición 14, lo que refleja áreas de oportunidad para fortalecer la independencia financiera de las mujeres y las condiciones para sus proyectos productivos.
El principal desafío se concentra en la informalidad. El IMCO reportó que la informalidad laboral femenina en Yucatán alcanza 62.7 por ciento, lo que coloca al estado en la posición 22 de las 32 entidades en ese indicador. Es decir, una amplia mayoría de trabajadoras yucatecas continúa desempeñándose sin contratos, prestaciones, seguridad social o mecanismos de protección laboral. A ello se suma el bajo nivel de formalización de los negocios encabezados por mujeres, rubro en el que Yucatán ocupa el lugar 26 nacional, reflejo de las dificultades que enfrentan miles de emprendedoras para acceder a financiamiento y consolidar empresas dentro de la economía formal.
Panorama positivo
Pese a ello, el estado destaca por indicadores que impulsaron su ascenso en la clasificación. Yucatán mejoró principalmente por la reducción de la desigualdad en el trabajo no remunerado y por el incremento en la proporción de mujeres con estudios de bachillerato, dos factores considerados fundamentales para facilitar su ingreso al mercado laboral.
Asimismo, sobresale por ocupar el primer lugar nacional en seguridad para las mujeres en el transporte público y por mantenerse entre los estados con menor incidencia de homicidios dolosos contra mujeres. En ese indicador específico, sólo 12.1 por ciento de las mujeres declaró haber dejado de usar el transporte público por temor a ser víctima de un delito, la cifra más baja del país.
El diagnóstico del IMCO advierte que las condiciones observadas en Yucatán reflejan una problemática de fondo nacional. Ninguna de las 32 entidades federativas alcanza un nivel de desempeño “muy alto”, lo que evidencia que México mantiene barreras relacionadas con el trabajo de cuidados, la informalidad, la violencia y la falta de infraestructura que limitan las oportunidades laborales de millones de mujeres.
Noticia Destacada
Brecha salarial en Yucatán alcanza hasta 21.9%: cuánto ganan mujeres y hombres en 2026
La raíz del problema, según el organismo, está en el reparto desigual de las tareas domésticas. El trabajo de cuidados no remunerado continúa siendo el principal obstáculo para que las mujeres participen y permanezcan en el mercado laboral en México.
A escala nacional, 73 por ciento de las labores domésticas y de cuidado recae sobre las mujeres, lo que limita directamente su capacidad de insertarse o progresar laboralmente, y nueve de cada 10 personas que dejan un empleo para cuidar a otra son mujeres.
Amplia diferencia salarial
La brecha salarial también persiste como un rezago transversal. A nivel nacional, la diferencia salarial se ubica en 14 por ciento: por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe en promedio 86 pesos, desigualdad que el IMCO atribuye a la concentración femenina en sectores peor pagados, la mayor presencia en la informalidad y las interrupciones laborales asociadas al cuidado. En el caso yucateco, la brecha por hora trabajada se ubica entre las más amplias del país: alcanza 7.01 puntos porcentuales, frente a apenas 0.11 puntos en Tabasco.
En el panorama nacional, los primeros cinco lugares del ranking son Baja California Sur, Ciudad de México, Nuevo León, Yucatán y Colima, mientras Chiapas, Veracruz y Oaxaca ocupan los últimos sitios. En la región, el contraste es marcado: Campeche registró el mayor retroceso nacional al caer ocho lugares hasta la posición 14, y Quintana Roo perdió tres puestos para ubicarse en el 15. Un dato que ha llamado la atención en la cobertura regional es que ambas entidades con retroceso –Campeche y Quintana Roo‒ están gobernadas por mujeres.
El reto inmediato
La participación económica femenina, aunque en ascenso, sigue por debajo de su potencial. Sólo en seis entidades del país –Baja California Sur, Colima, Ciudad de México, Nayarit, Yucatán y Quintana Roo‒ la participación económica de las mujeres supera 50 por ciento, frente a tasas de apenas 30 a 38 por ciento en estados como Chiapas y Tabasco.
Frente a este panorama, el IMCO planteó una serie de acciones para fortalecer la participación económica femenina: la construcción de sistemas estatales de cuidados, la asignación de presupuestos específicos para estas políticas públicas y la ampliación de los permisos de paternidad –donde Baja California Sur ofrece actualmente el permiso más amplio del país‒ con el fin de repartir de forma más equitativa las responsabilidades familiares y facilitar el acceso de más mujeres a empleos formales y mejor remunerados.
Para Yucatán, el reto inmediato no es sólo sostener el ascenso en el ranking, sino traducirlo en contratos, prestaciones y negocios que perduren.