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Yucatán avanza al cuarto lugar nacional en mejores condiciones laborales para mujeres; la informalidad sigue como reto

La lectura es clara: a Yucatán le resulta más sencillo abrirle la puerta a las mujeres para que entren al mercado laboral que garantizarles condiciones dignas una vez dentro.

Yucatán escala al cuarto lugar nacional en condiciones de empleo para las mujeres, pero sigue la informalidad
Yucatán escala al cuarto lugar nacional en condiciones de empleo para las mujeres, pero sigue la informalidad / Especial

Cuatro posiciones. Ese fue el salto que dio Yucatán en el ranking nacional que mide las condiciones laborales de las mujeres en México, para colocarse en el cuarto lugar del país, solo detrás de Baja California Sur, Ciudad de México y Nuevo León. El avance, sin embargo, convive con una cifra que no cede: 62.7% de las mujeres yucatecas trabaja en la informalidad, una de las tasas más altas del país en ese indicador.

El dato proviene de la quinta edición de Estados #ConLupaDeGénero 2026, la investigación con la que el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) evalúa cada año a las 32 entidades federativas a través de 16 indicadores agrupados en tres pilares: Entrada de las mujeres al mercado laboral, Permanencia en el mercado laboral y Autonomía económica.

El mejor y el peor movimiento

Yucatán no sólo avanzó: fue la entidad con el mayor progreso de todo el país en esta edición. El estudio atribuye el ascenso a dos factores concretos: la reducción de la desigualdad en el trabajo no remunerado entre hombres y mujeres, y el incremento en la proporción de mujeres con estudios de bachillerato, dos indicadores que el IMCO ubica dentro del pilar de Entrada al mercado laboral.

En ese pilar, Yucatán ocupa el tercer lugar nacional, apuntalado además por un dato que lo coloca como referencia en el país: apenas 12.1% de las mujeres yucatecas declaró haber dejado de usar el transporte público por miedo a ser víctima de un delito, la cifra más baja de las 32 entidades. El estado también se ubica entre los de menor incidencia de homicidios dolosos contra mujeres.

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El contraste llega en el otro extremo de la trayectoria laboral. En el pilar de Permanencia, Yucatán cae al séptimo lugar, y en Autonomía económica retrocede hasta la posición 14. La informalidad laboral femenina de 62.7% ubica al estado en el lugar 22 de 32 en ese indicador específico, y el emprendimiento formal entre mujeres sigue señalado como una de las asignaturas pendientes de la entidad.

La lectura es clara: a Yucatán le resulta más sencillo abrirle la puerta a las mujeres para que entren al mercado laboral que garantizarles condiciones dignas una vez dentro, o autonomía económica una vez que buscan independizarse productivamente.

Campeche, la caída más pronunciada

Si Yucatán protagonizó el mejor movimiento, Campeche encabezó el peor. La entidad perdió 8 posiciones respecto al 2025 para caer al lugar 14 nacional, el retroceso más severo de las 32 entidades federativas.

El IMCO explica la caída por un deterioro concentrado en el pilar de Entrada al mercado laboral, donde Campeche retrocedió en desigualdad del trabajo no remunerado, en homicidios dolosos de mujeres y en la brecha laboral entre hombres y mujeres.

El retroceso, no obstante, no borra fortalezas previas. Campeche se mantiene como la entidad con el primer lugar nacional en propiedad de vivienda entre mujeres, y avanzó cuatro posiciones en emprendimiento formal, ambos indicadores del pilar de Autonomía económica. Es, en los términos del propio estudio, una entidad que retrocede en la puerta de entrada al mercado laboral mientras conserva ventajas relativas en la capacidad de las mujeres para generar y controlar recursos propios.

Quintana Roo, desplome sostenido

Quintana Roo perdió tres posiciones para ubicarse en el lugar 15 nacional. El desglose por pilares expone una entidad con desempeño desigual: sexto lugar en Entrada al mercado laboral –su mejor resultado‒ 13 en Autonomía económica y 21 en Permanencia, el pilar donde concentra su mayor rezago.

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Ese último dato es consistente con el diagnóstico nacional del IMCO: la permanencia de las mujeres en los centros de trabajo, medida a través de la calidad del empleo, la infraestructura de cuidados y los delitos sexuales, sigue siendo el eslabón más débil de la trayectoria laboral femenina en buena parte del país, no sólo en Quintana Roo.

Obstáculo que se repite

El IMCO subraya que el trabajo de cuidados no remunerado continúa siendo el principal obstáculo estructural para que las mujeres entren y permanezcan en el mercado laboral mexicano. A nivel nacional, las mujeres destinan alrededor de 58% más tiempo que los hombres a estas labores, y nueve de cada diez personas que abandonan un empleo para dedicarse al cuidado de otros son mujeres.

En materia educativa, 45% de las mujeres en México cuenta con al menos bachillerato, y en esta edición 23 entidades avanzaron en ese indicador –Guerrero y Puebla entre las de mayor mejora–, lo que confirma que la escolaridad sigue siendo palanca central para la incorporación económica femenina en el diagnóstico del instituto.

En el balance general, 15 entidades mejoraron su posición respecto a 2025, 12 retrocedieron y cinco se mantuvieron sin cambios. El podio nacional lo encabezan Baja California Sur, Ciudad de México, Nuevo León, Yucatán y Colima, mientras que Chiapas, Veracruz y Oaxaca ocupan las últimas posiciones; Oaxaca, de hecho, permanece por segundo año consecutivo como la entidad con el desempeño más bajo del país, con altos niveles de informalidad y pobreza laboral entre mujeres.

Ninguna de las 32 entidades federativas –ni siquiera Yucatán, pese a su avance– alcanza el nivel de desempeño “muy alto” en la medición. Es la conclusión con la que el IMCO cierra su quinta edición: los avances estatales existen, pero conviven con rezagos estructurales –cuidados, informalidad, violencia- que ninguna entidad ha logrado resolver por completo.

Lo que no resuelve el ranking

El propio diseño metodológico del IMCO advierte sobre una trampa que el caso yucateco ilustra con claridad: los estados que facilitan el acceso al empleo no necesariamente garantizan condiciones para permanecer en él, ni generan un entorno que impulse la autonomía económica de quienes ya trabajan.

Yucatán entra en la fotografía nacional como una historia de éxito por su salto de cuatro posiciones, pero el desglose por pilares deja ver que ese avance se sostiene casi por completo en la puerta de entrada –educación, seguridad, menor brecha en cuidados‒ y no en lo que ocurre después, cuando más de seis de cada diez trabajadoras se emplean sin las prestaciones ni la protección que ofrece la formalidad.

El IMCO no ofrece recetas por estado, pero su metodología sí traza con precisión dónde está el rezago de cada uno: en Campeche, la puerta de entrada; en Quintana Roo, la permanencia; en Yucatán, la autonomía económica y la formalidad del empleo femenino.