El Segundo Simulacro Nacional 2026, programado para este sábado 19 de septiembre a las 12:00 horas, incluye por primera vez una hipótesis sísmica específica para la Península de Yucatán: un sismo de magnitud 7.0 con epicentro frente a Cabo Catoche, Quintana Roo, en el que participarán Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Suena a ejercicio puramente teórico en un estado que, según el propio Servicio Sismológico Nacional (SSN), ha documentado apenas 84 sismos en 125 años de registros instrumentales.
Pero hace apenas tres meses, un sismo con epicentro frente a las costas de Cuba se sintió en varios municipios yucatecos y obligó a evacuar de forma preventiva oficinas de gobierno, hospitales y edificios privados.
La coincidencia entre el ejercicio nacional y la actividad sísmica reciente en el estado ofrece un ángulo poco explorado: qué tan preparada está, en la práctica, una entidad que durante décadas se consideró prácticamente inmune a los sismos.
Una hipótesis nueva
El Simulacro Nacional 2026 se construyó sobre cinco hipótesis sísmicas regionales: la Zona Centro (magnitud 7.7, Tehuacán, Puebla), Noroeste (7.1, Mexicali), Noreste (5.2, Allende, Nuevo León), Golfo de Tehuantepec (7.6, Tonalá, Chiapas) y, por primera vez con un escenario propio, la Península de Yucatán (7.0, Cabo Catoche, Quintana Roo).
Noticia Destacada
Segundo Simulacro Nacional 2026: será el 19 de septiembre con sismo hipotético de magnitud 7.7
La Coordinación Nacional de Protección Civil explicó que las hipótesis combinan actividad sísmica observada, antecedentes comparables y cobertura territorial, para poner a prueba la coordinación de cada región ante un escenario físicamente posible, aunque no necesariamente probable a corto plazo.
84 sismos en 125 años
De acuerdo con los registros instrumentales disponibles, entre 1900 y el 2025 se han documentado 84 sismos en la región de la Península de Yucatán (Campeche, Yucatán y Quintana Roo). El de mayor magnitud en tierra fue de 4.6 grados, el 10 de junio de 2002, a 60 kilómetros al Sur de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo. De esos 84 eventos, 10 tuvieron su epicentro dentro del territorio yucateco; el de mayor magnitud también fue de 4.6 grados, registrado el 24 de julio de 1978 a 417 kilómetros al Norte de Progreso, a 5 kilómetros de profundidad.
Pero el ritmo reciente ha sido distinto al histórico. Entre el 5 y el 15 de diciembre del 2025, el Sur de Yucatán registró un enjambre sísmico con magnitudes entre 3.5 y 4.1 grados. En junio del 2026, dos sismos de 4.2 y 3.6 grados sacudieron la zona de Chapab, cerca de Ticul, en un lapso de apenas 24 horas.
Y ese mismo mes, un sismo con epicentro frente a las costas de Cuba generó ondas que se percibieron en distintos municipios yucatecos y llevaron a evacuar preventivamente oficinas gubernamentales, hospitales y edificios privados.
La falla que vigilan los expertos
Buena parte de la actividad reciente se asocia con la Falla de Ticul, una escarpa de aproximadamente 100 kilómetros de longitud, con orientación Oeste-Noroeste, que atraviesa el sur del estado. Especialistas de la UNAM han explicado que los sismos que se originan ahí son intraplaca –fracturas dentro de la misma placa Norteamericana, no en sus bordes‒ generalmente superficiales y de baja magnitud, aunque el terreno kárstico de la región, altamente poroso, puede amortiguar o amplificar las vibraciones según el tipo de construcción.
Noticia Destacada
Sismo de magnitud 7.4 en Chiapas suma 2 mil 327 réplicas; la mayor alcanzó 6.5
¿Por qué no hay alerta sísmica?
A diferencia de estados como Guerrero, Oaxaca o Chiapas, Yucatán no cuenta con un sistema de alerta sísmica. El titular de la Coordinación de Protección Civil del estado (Procivy), Hernán Hernández Rodríguez, ha explicado que la Península se asienta sobre una plataforma carbonatada estable, alejada de los bordes de placas tectónicas donde se libera la mayor energía sísmica del país, lo que hace que los sismos locales sean, hasta ahora, de baja intensidad y sin riesgo estructural relevante.
Esa explicación técnica no cambia el hecho de que, en los últimos meses, la región ha registrado más actividad perceptible de la que muchos yucatecos recuerdan haber sentido antes. Es precisamente ese contraste –baja probabilidad histórica frente a una racha reciente de sismos‒ el que el Simulacro Nacional de este sábado pone, simbólicamente, sobre la mesa.
Lo que se pondrá a prueba
Más allá de la hipótesis, el simulacro del 19 de septiembre evaluará algo muy concreto: cuántas escuelas, oficinas, hospitales y viviendas de Yucatán están registradas en la plataforma oficial del ejercicio, y qué tan familiarizada está la población con rutas de evacuación y puntos de reunión, en un estado donde esos protocolos casi nunca se ponen a prueba con un sismo real.
La fecha, además, coincide con el izamiento de la Bandera Nacional que la Presidencia encabezará en la Ciudad de México en memoria de las víctimas de los sismos de 1985 y el 2017 –un recordatorio de que la preparación, a diferencia de la frecuencia sísmica, no depende de la geología de cada estado, sino de la decisión de practicarla.