Durante la misa de los Fieles Difuntos, celebrada en el panteón antiguo de Champotón, el párroco Martín Mena Carrillo destacó que la vida no se acaba, sino que se transforma rumbo a la eternidad.
“La vida no se acaba, se transforma, y disuelta nuestra morada terrenal se nos prepara una mansión eterna en el cielo” destacó el párroco ante decenas de creyentes.
Al filo de las 11:00 horas de este lunes, 02 de noviembre, comenzó la tradicional misa en honor a los difuntos y ante la presencia de una cantidad considerable de deudos. Mena Carrillo igual señaló que, aunque la certeza de morir entristece, la promesa de una futura inmortalidad se debe convertir en un emotivo consuelo espiritual.
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“Porque la muerte puede llevarse su presencia física, pero jamás podrá borrar las huellas que dejaron en nuestras vidas”, concluyó. Este segundo día de actividades alusivas al Día de Muertos, la afluencia de deudos incrementó de manera considerable en los panteones de la cabecera.
Ofrecen misa y llaman a orar por los difuntos
El presbítero de la Parroquia de San Antonio de Padua David Vivas Hernández ofreció la Misa de Todos los Santos o Misa Post Morten en Hopelchén que por octavo año consecutivo se hizo afuera del cementerio, al que asistieron cientos de feligreses quienes fueron invitados a orar por sus difuntos para que tengan el descanso eterno, y a ser justos en la tierra para ganarse un lugar con Dios en el paraíso.
En esta misa asistieron alrededor de 300 personas, cantidad similar de feligreses a comparación del año pasado.
Previo a la mencionada misa, ministros de le Eucaristía leyeron los nombres de cientos de personas que han fallecido en el seno de la Iglesia Católica, y fueron pagadas sus intenciones por sus dolientes y familiares.
En la homilía el sacerdote dijo que después de esta vida nos espera el purgatorio o la vida de gracia junto al Señor, en el purgatorio será un lugar de purificación y de antesala para disfrutar de esa alegría eterna junto a Dios.
Externó que, en el cielo no puede entrar nada manchado, ni que obre abominaciones y mentira, sino que solo los escritos en el libro de la vida, y el alma fiada por la falta y pecados veniales no pueden entrar a la morada de Dios para llegar a la eterna bienaventuranza y el precio es estar limpio de toda culpa, y que hayas sido justo en la tierra.
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Vivas Hernández subrayó que la última palabra para Dios no es la muerte, sino que es la vida, y expresó que la muerte es el paso de esta vida a la vida con Dios, tal como Jesús lo asumió y señaló que la muerte es cerrar los ojos a este mundo, pero lo mejor es abrir los ojos a Dios quien nos ha dado vida, y quien no creado a su imagen y semejanza.
Abundó que los fieles difuntos que se adelantaron a su encuentro con Dios, habrán vivido cosas bonitas y no bonitas en su estancia en la tierra, por lo que pidió a los feligreses reunidos en el camposanto a recordar siempre a sus seres queridos ya fallecidos, pues quien no recuerde a sus difuntos es como que ya estén muertos, pero sin la esperanza de la resurrección y que nunca se encontrarán con Dios.
“Debe haber la esperanza de la resurrección en aquellos hermanos que se han adelantado en su encuentro con Dios, y que hayan participado con Jesús en el bautismo”, expresó.
Al término de esa misa, el sacerdote recorrió las seis secciones del cementerio y bendijo las tumbas, criptas y gavetas.
Por otro lado, en el Día de Todos los Santos cientos de personas se volcaron único cementerio de la ciudad de Hopelchén que se ubica en la colonia Campo de Aviación, y llevaron flores y veladoras que ofrendaron en sus altares en sus casas.
Así mismo, se destaca que por quinto año consecutivo no hubo vendedores de veladores y flores en las afueras del cementerio.