Campeche

Lesbianas de Campeche exigen visibilidad y respeto

Afirman que incluso en la misma comunidad LGBTIQ+ son discriminadas

Lesbianas en Campeche enfrentan prejuicios y doble discriminación
Lesbianas en Campeche enfrentan prejuicios y doble discriminación

En Campeche, ser lesbiana todavía implica abrirse paso entre prejuicios, silencios familiares, rechazo social y una constante necesidad de demostrar que la orientación sexual no define la capacidad, la educación o el valor de una persona. Aunque en los últimos años la diversidad sexual ha ganado mayor visibilidad, lesbianas campechanas consideran que continúan siendo uno de los sectores más invisibilizados dentro de la propia comunidad LGBTTTIQ+.

Sus historias de vida coinciden en algo: desde niñas supieron que ‘eran diferentes’, aunque muchas veces no tenían palabras para explicarlo.

En la actualidad, los retos a los que se enfrentan las mujeres lesbianas suelen verse agravados debido a una doble discriminación, tanto por el machismo estructural por ser mujeres, como por la homofobia por su orientación sexual; tan solo en el primer cuatrimestre del 2026, Campeche es el Estado de la Península de Yucatán que registra la mayor cantidad de carpetas de investigación por el delito de Discriminación, con un total de 36, y el segundo que, en los últimos cinco años, ha acumulado más registros de denuncias por Acoso y Hostigamiento Sexual.

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Violada por su hermano para “curarse”

Gaby” nació con otro nombre en una comunidad de Champotón, pero prefiere la llamen así pues recordar su pasado es aún abrir heridas que no terminan de cicatrizar. Afirma que desde muy pequeña se dio cuenta de que era diferente; durante la adolescencia decidió abrir su corazón con sus padres esperando obtener apoyo y a cambio solo recibió insultos y golpes.

“Mis papás me dijeron que estaba loca, que eso era anormal. Me llevaron con psicólogos, pastores y hasta brujos, porque estaban seguros que con algo se me tenía que quitar” relata.

Lo peor vino poco antes de cumplir 15 años, fue víctima de una violación; el agresor fue su propio hermano y, además, sus papás lo apoyaron: “una madrugada mi hermano llegó ebrio, se metió a mi cuarto me tapó la boca y me violó; me dijo que a ver si con eso se me quitaba lo lesbiana. Estuve en shock como tres días, lloraba, vomitaba y me bañaba a cada rato. Cuando por fin tuve valor y se lo conté a mi mamá ella no me creyó, se lo dijo a mi papá y él dijo que seguro yo me lo había buscado y que a lo mejor con eso me empezaban a gustar los hombres” relató.

Gaby” no denunció, siendo aún menor de edad y sin el apoyo de su familia cercana sintió miedo y vergüenza.

Como si nada hubiera pasado, sus papás seguían con los preparativos para festejar sus 15 años; sin embargo, ella sacó valor, los confrontó y les dijo que no tenía nada que celebrar, por lo que esa misma noche abandonó su casa.

Testimonios revelan violencia y resiliencia de mujeres lesbianas

Halló refugio con una tía abuela paterna que radicaba en la capital, quien la comprendió, le creyó y la motivó a seguir estudiando.

Gaby” hoy es maestra en una escuela rural de Escárcega, ya tiene 45 años, y desde hace 12 años comparte su vida con “Nayeli”, su pareja.

Afirma que no les guarda rencor a sus papás, ya fallecidos, y que ya perdonó a su hermano, quien también perdió la vida hace siete años en un accidente automovilístico.

El reto de ser madre y lesbiana

María Guadalupe Sánchez Álvarez, de 56 años, quien ayuda a su hijo en su taller de reparación de motocicletas, recuerda que desde niña rompía con los estereotipos tradicionales: prefería jugar trompos, correr bicicletas y convivir con niños antes que usar vestidos o participar en juegos ‘femeninos’.

Aunque asegura que durante la niñez no sufrió agresiones directas, el rechazo apareció años después, cuando comenzó a hablar abiertamente de su orientación sexual. Algunas amistades se alejaron al enterarse de que era lesbiana.

María Guadalupe incluso contrajo matrimonio y tuvo tres hijos antes de aceptar públicamente su lesbianismo. “No me fue bien en mi matrimonio, pero mis hijos saben quién soy y me aceptan tal como soy”, concluyó.