A la orilla del Golfo de México, donde cada amanecer sigue marcado por la salida de las lanchas pesqueras y el sonido de las olas, se encuentra Lerma, una comunidad que forma parte de la vida cotidiana de los campechanos.
Sin embargo, pocos saben que mucho antes de llevar ese nombre, este poblado era conocido como Tixbulul, una antigua comunidad maya cuyo legado aún permanece en la memoria histórica de la región. De acuerdo con registros históricos, Tixbulul pertenecía al cacicazgo de Ah Kin Pech y ya existía antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI. Su nombre proviene del maya y puede interpretarse como "lugar que se inunda", una referencia a las características naturales de la costa donde se asentó este pueblo.
Noticia Destacada
Cambio climático retrasa la siembra de 600 hectáreas de maíz en Hopelchén
Con la conquista de la Península de Yucatán, el asentamiento pasó a formar parte de las encomiendas españolas y recibió el nombre de Lerma, en honor a Juan de Lerma, uno de los capitanes que participó en las campañas de conquista.
A partir de entonces, el pueblo comenzó una nueva etapa, estrechamente ligada al crecimiento de la entonces Villa de San Francisco de Campeche. Su ubicación estratégica frente al mar convirtió a Lerma en un punto importante para la pesca, la navegación y el intercambio comercial, actividades que durante siglos dieron sustento a sus habitantes.
Aunque hoy Lerma prácticamente forma parte de la zona urbana de la capital campechana, conserva una identidad propia.
Sus fiestas patronales, su iglesia dedicada a la Asunción, la tradición pesquera y el orgullo de sus habitantes mantienen vivo el legado de aquel antiguo Tixbulul. Conocer esta historia permite entender que detrás del nombre actual existe un pasado maya que sobrevivió a la conquista y que sigue formando parte de la riqueza cultural de Campeche. Más que un poblado costero, Lerma es un sitio donde el mar, la historia y la memoria de sus primeros habitantes continúan encontrándose generación tras generación.